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En Madrid, la celebración de San Antón ha sido testigo de la tradicional bendición para mascotas. A pesar de la lluvia, centenares de personas y sus animales se dirigieron a la Iglesia de San Antón en la calle Fuencarral para recibir la bendición del padre Ángel y el equipo pastoral.
Sin embargo, detrás de esta estampa festiva, se esconde una realidad problemática: el abandono de mascotas y su impacto en la biodiversidad urbana. Según un estudio de la Fundación Affinity, en España se rescatan anualmente casi 300.000 perros y gatos, lo que refleja un problema estructural que va más allá de una fecha simbólica.
Las camadas no deseadas siguen siendo la causa más frecuente para este abandono, lo que apunta a controlar la reproducción como herramienta clave para reducirlo. En el caso de los perros, este fenómeno se mantiene estable todo el año, mientras que el abandono de gatos se concentra en los meses cálidos, entre mayo y octubre.
Estas cifras son solo una parte del problema. Si contabilizáramos el abandono de todas las mascotas, el volumen sería sensiblemente mayor. Además, estos animales abandonados pueden comportarse como especies invasoras en entornos urbanos, afectando a la fauna silvestre y alterando ecosistemas ya frágiles.
A pesar de este contexto problemático, las organizaciones defensoras de los animales subrayan el valor simbólico de jornadas como San Antón. Según Laura Rodríguez, cualquier celebración que fomente la concienciación sobre la protección de las mascotas y la fauna silvestre contribuye a reforzar una responsabilidad que no debería limitarse a un solo día, sino extenderse al conjunto del año.
En resumen, San Antón es más que una celebración festiva; también es un recordatorio del abandono de mascotas y su impacto en la biodiversidad urbana. Es hora de cambiar este patrón de comportamiento y trabajar juntos para proteger a estas criaturas y preservar el equilibrio ecosistémico.
Sin embargo, detrás de esta estampa festiva, se esconde una realidad problemática: el abandono de mascotas y su impacto en la biodiversidad urbana. Según un estudio de la Fundación Affinity, en España se rescatan anualmente casi 300.000 perros y gatos, lo que refleja un problema estructural que va más allá de una fecha simbólica.
Las camadas no deseadas siguen siendo la causa más frecuente para este abandono, lo que apunta a controlar la reproducción como herramienta clave para reducirlo. En el caso de los perros, este fenómeno se mantiene estable todo el año, mientras que el abandono de gatos se concentra en los meses cálidos, entre mayo y octubre.
Estas cifras son solo una parte del problema. Si contabilizáramos el abandono de todas las mascotas, el volumen sería sensiblemente mayor. Además, estos animales abandonados pueden comportarse como especies invasoras en entornos urbanos, afectando a la fauna silvestre y alterando ecosistemas ya frágiles.
A pesar de este contexto problemático, las organizaciones defensoras de los animales subrayan el valor simbólico de jornadas como San Antón. Según Laura Rodríguez, cualquier celebración que fomente la concienciación sobre la protección de las mascotas y la fauna silvestre contribuye a reforzar una responsabilidad que no debería limitarse a un solo día, sino extenderse al conjunto del año.
En resumen, San Antón es más que una celebración festiva; también es un recordatorio del abandono de mascotas y su impacto en la biodiversidad urbana. Es hora de cambiar este patrón de comportamiento y trabajar juntos para proteger a estas criaturas y preservar el equilibrio ecosistémico.