CharlaDelSurX
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"La culpa es nuestra, los jóvenes no van al cine porque nos han dado un plato de pan bimbo"
Oliver Laxe, gallego y ganador de cinco premios del Cine Europeo, afirma que la culpa por la falta de asistencia de jóvenes en las salas de cine radica en él mismo y en su sector. "Les hemos dado forraje, pan bimbo y tienen el paladar acostumbrado al azúcar y a los procesados", explica, con una mezcla de frustración y reflexión.
El cineasta gallego sostiene que la industria cinematográfica ha perdido contacto con el público joven, que ahora se siente ultraseñal y se les está maltratando. "Se les ha dado lo que querían y les hemos privado de una experiencia real", dice, criticando a la industria por ofrecerles una dieta pesada de películas de acción y bloques comerciales.
Laxe argumenta que el cine auténtico es "demencial" y requiere de un riesgo y una confianza en el espectador. "Queremos compartir, hacer películas que se vean porque hacer una película es demencial y te lleva a tus límites", explica, defendiendo su estilo de trabajo.
El cineasta gallego también aborda la cuestión política que siempre está presente en las galas de los premios. "Intentar abrir el corazón a la gente no es un acto político, sino una forma de conectar con la gente y hacer que hable con el corazón", explica, criticando a aquellos que buscan una pose más que un proyecto verdaderamente significativo.
Para Laxe, lo importante es que se hagan las películas más rigurosas y profundas posibles. "Eso es lo que eleva el nivel de conciencia de la gente y va a hacer que se cure el imaginario colectivo", afirma, defendiendo su visión para el cine.
En cuanto al futuro del cine español, Laxe sostiene que se deben trabajar por convocar a un público más joven. "Es nuestra responsabilidad, nuestra culpa, rompámonos la cabeza para volver a convocarlos porque son ultra sensibles y se les está maltratando", dice.
En conclusión, el cineasta gallego enfatiza la importancia de hacer películas auténticas que compartan con el espectador, en lugar de ofrecerles una experiencia comercial. "Es nuestra culpa, los jóvenes no van al cine porque nos han dado un plato de pan bimbo", repite, con una voz convincente y reflexiva.
Oliver Laxe, gallego y ganador de cinco premios del Cine Europeo, afirma que la culpa por la falta de asistencia de jóvenes en las salas de cine radica en él mismo y en su sector. "Les hemos dado forraje, pan bimbo y tienen el paladar acostumbrado al azúcar y a los procesados", explica, con una mezcla de frustración y reflexión.
El cineasta gallego sostiene que la industria cinematográfica ha perdido contacto con el público joven, que ahora se siente ultraseñal y se les está maltratando. "Se les ha dado lo que querían y les hemos privado de una experiencia real", dice, criticando a la industria por ofrecerles una dieta pesada de películas de acción y bloques comerciales.
Laxe argumenta que el cine auténtico es "demencial" y requiere de un riesgo y una confianza en el espectador. "Queremos compartir, hacer películas que se vean porque hacer una película es demencial y te lleva a tus límites", explica, defendiendo su estilo de trabajo.
El cineasta gallego también aborda la cuestión política que siempre está presente en las galas de los premios. "Intentar abrir el corazón a la gente no es un acto político, sino una forma de conectar con la gente y hacer que hable con el corazón", explica, criticando a aquellos que buscan una pose más que un proyecto verdaderamente significativo.
Para Laxe, lo importante es que se hagan las películas más rigurosas y profundas posibles. "Eso es lo que eleva el nivel de conciencia de la gente y va a hacer que se cure el imaginario colectivo", afirma, defendiendo su visión para el cine.
En cuanto al futuro del cine español, Laxe sostiene que se deben trabajar por convocar a un público más joven. "Es nuestra responsabilidad, nuestra culpa, rompámonos la cabeza para volver a convocarlos porque son ultra sensibles y se les está maltratando", dice.
En conclusión, el cineasta gallego enfatiza la importancia de hacer películas auténticas que compartan con el espectador, en lugar de ofrecerles una experiencia comercial. "Es nuestra culpa, los jóvenes no van al cine porque nos han dado un plato de pan bimbo", repite, con una voz convincente y reflexiva.