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"La Nouvelle Vague" es una película que parece ser un homenaje al cine mismo, pero en realidad, se convierte en una especie de eucaristía pagana para cinéfilos boomer. La obra de Richard Linklater, director del nuevo trabajo, trata más de Godard que de Truffaut y, sin embargo, no cuestiona ni analiza ni reivindica la Nouvelle Vague, sino que la celebra de manera forzadamente moderna.
Linklater se imaginó a sí mismo como novelista o dramaturgo cuando era joven, pero fue la libertad del cine lo que le fascinó. "Para mí, el cine era Hollywood", dice el director, "pero luego vi Al final de la escapada y pensé: '¿Entonces es posible?'. Esa libertad me fascinó". La declaración explica exactamente por qué se hace esta cinta, que es saldar una cuenta pendiente del amor.
La película se convierte en un cine dentro del cine, recreando el proceso de creación de Al final de la escapada desde las primeras dudas de su director hasta su triunfo final. Pero, al repasar a los personajes de Cahiers du Cinéma convertidos ya en figuras mitológicas, Linklater no cuestiona ni analiza ni reivindica, sino que celebra y lo hace de manera tan forzadamente moderna que todo se antoja cliché.
La realidad es que esta película es un homenaje a la Nouvelle Vague, pero no hay que enfadarse. Richard Linklater ha querido ofrecernos su particular tributo al cine que le hizo ser lo que es y es de bien nacidos ser linklaterianos. Y es así.
En resumen, "La Nouvelle Vague" es una película que celebra el cine en sí mismo, pero no hace nada nuevo ni interesante. Es un homenaje forzado y cliché a la cultura del cine francés de los años 60. Guillaume Marbeck como Godard funciona, pero no compensa por la falta de originalidad de la obra. En definitiva, es una película que vale la pena ver, pero no es más que eso: ver.
La Nouvelle Vague dura 105 minutos y es dirigida por Richard Linklater con un reparto de actores que incluye a Zoey Deutch y Aubry Dullin. La película ha sido estrenada en Francia y se considera una obra de cine francés, aunque no es nada más que eso.
Linklater se imaginó a sí mismo como novelista o dramaturgo cuando era joven, pero fue la libertad del cine lo que le fascinó. "Para mí, el cine era Hollywood", dice el director, "pero luego vi Al final de la escapada y pensé: '¿Entonces es posible?'. Esa libertad me fascinó". La declaración explica exactamente por qué se hace esta cinta, que es saldar una cuenta pendiente del amor.
La película se convierte en un cine dentro del cine, recreando el proceso de creación de Al final de la escapada desde las primeras dudas de su director hasta su triunfo final. Pero, al repasar a los personajes de Cahiers du Cinéma convertidos ya en figuras mitológicas, Linklater no cuestiona ni analiza ni reivindica, sino que celebra y lo hace de manera tan forzadamente moderna que todo se antoja cliché.
La realidad es que esta película es un homenaje a la Nouvelle Vague, pero no hay que enfadarse. Richard Linklater ha querido ofrecernos su particular tributo al cine que le hizo ser lo que es y es de bien nacidos ser linklaterianos. Y es así.
En resumen, "La Nouvelle Vague" es una película que celebra el cine en sí mismo, pero no hace nada nuevo ni interesante. Es un homenaje forzado y cliché a la cultura del cine francés de los años 60. Guillaume Marbeck como Godard funciona, pero no compensa por la falta de originalidad de la obra. En definitiva, es una película que vale la pena ver, pero no es más que eso: ver.
La Nouvelle Vague dura 105 minutos y es dirigida por Richard Linklater con un reparto de actores que incluye a Zoey Deutch y Aubry Dullin. La película ha sido estrenada en Francia y se considera una obra de cine francés, aunque no es nada más que eso.