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Lluís Auquer, el arquitecto que ha dedicado su vida a recuperar la arquitectura tradicional catalana, nos muestra cómo su práctica es una fusión perfecta entre la naturaleza y los materiales. Su casa personal, la Casa de Fang, es un ejemplo de esto, construida con barro y maderas, integrada en el paisaje como si hubiera nacido allí.
El arquitecto nos explica que su objetivo era diseñar una vivienda que se adaptara al clima y la vegetación del lugar. La casa es contundente y austera por fuera, pero cálida y acogedora por dentro, con espacios abiertos que permiten la interacción con el paisaje y ventilación cruzada para refrescar en verano.
En su práctica, Auquer siempre ha buscado un equilibrio entre la expresión y la simplicidad. "No me importa no ser un moderno", nos dice con una sonrisa. Su trabajo es arreglar estas casas tradicionales, y eso le ha permitido atraer clientes que buscan algo diferente en sus edificios.
Auquer se inspira en la naturaleza y en la historia de las culturas antiguas. "Es lo que da un punto de decadencia", nos explica, "porque se mezcla muy rápidamente con lo creado por el hombre". En su casa personal, podemos ver esto en las texturas y los materiales utilizados, que están integrados en el paisaje.
La casa es una fusión perfecta entre la naturaleza y la cultura humana. Es un ejemplo de cómo se puede diseñar un edificio que no solo sea funcional, sino también hermoso y acogedor. La Casa de Fang es un lugar donde la arquitectura y la naturaleza se unen en armonía, creando un espacio que es a la vez orgánico y sensual.
El arquitecto nos explica que su objetivo era diseñar una vivienda que se adaptara al clima y la vegetación del lugar. La casa es contundente y austera por fuera, pero cálida y acogedora por dentro, con espacios abiertos que permiten la interacción con el paisaje y ventilación cruzada para refrescar en verano.
En su práctica, Auquer siempre ha buscado un equilibrio entre la expresión y la simplicidad. "No me importa no ser un moderno", nos dice con una sonrisa. Su trabajo es arreglar estas casas tradicionales, y eso le ha permitido atraer clientes que buscan algo diferente en sus edificios.
Auquer se inspira en la naturaleza y en la historia de las culturas antiguas. "Es lo que da un punto de decadencia", nos explica, "porque se mezcla muy rápidamente con lo creado por el hombre". En su casa personal, podemos ver esto en las texturas y los materiales utilizados, que están integrados en el paisaje.
La casa es una fusión perfecta entre la naturaleza y la cultura humana. Es un ejemplo de cómo se puede diseñar un edificio que no solo sea funcional, sino también hermoso y acogedor. La Casa de Fang es un lugar donde la arquitectura y la naturaleza se unen en armonía, creando un espacio que es a la vez orgánico y sensual.