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En las antípodas, donde la samba y el sushi danzan juntos, se encuentra un barrio que combina dos culturas en un único espacio. Liberdade, un barrio de São Paulo, es el epicentro de la comunidad nipobrasileña, donde los ancianos brasileños se refugian detrás del muro de su cultura y tradiciones.
La historia de esta comunidad es larga y compleja. A principios del siglo XX, miles de japoneses llegaron a Brasil en busca de oportunidades. Muchos de ellos eran trabajadores pobres que se mudaban a las fincas de café del interior de São Paulo para ganar su salario. Sin embargo, algunos de estos pioneros fueron enviados incluso a colonizar remotos rincones de la Amazonia.
La relación entre los nipobrasileños y sus antepasados es única. Por un lado, se les considera brasileños; por otro, muchos se sienten japoneses en su corazón. La confusión es evidente cuando hablan sobre sus raíces: "Allí, si no abría la boca, era japonesa", dice Andrea Terumi Nakagaito, una empresaria de 50 años que vive en Liberdade.
La comunidad nipobrasileña ha sido testigo de muchos cambios a lo largo de los años. Después de que Japón fue derrotado en la II Guerra Mundial, las autoridades brasileñas se volvieron más estrictas con sus comunidades japonesas. Los nipobrasileños fueron encerrados en campos de internamiento junto con italianos y alemanes.
En los noventa, muchos nipobrasileños decidieron emigrar a Japón, que les ofrecía trabajo económico pero también les permitía mantener su cultura y tradiciones. Terumi Nakagaito se estableció en Toyota y se siente segura gracias al hecho de ser japonesa. Sin embargo, también recuerda momentos difíciles: "Los más antiguos nos consideraban traidores porque creían que nuestros abuelos habían huido de la guerra".
Hoy en día, la comunidad nipobrasileña sigue siendo un lugar único donde dos culturas se encuentran. En Liberdade, puedes encontrar mercados de frutas y verduras tradicionales japonesas junto con saboras brasileñas. La familia de Ivonne Kawano, una médica de 74 años, es un ejemplo de cómo la comunidad nipobrasileña ha prosperado en dos generaciones.
Mientras tanto, los pasaportes brasileños siguen siendo muy codiciados en el mercado ilegal debido a su falso aspecto. Se ha visto incluso a Kim Jong-un, el dictador norcoreano, viajando con un pasaporte brasileño obtenido de manera fraudulenta.
La historia de esta comunidad es larga y compleja. A principios del siglo XX, miles de japoneses llegaron a Brasil en busca de oportunidades. Muchos de ellos eran trabajadores pobres que se mudaban a las fincas de café del interior de São Paulo para ganar su salario. Sin embargo, algunos de estos pioneros fueron enviados incluso a colonizar remotos rincones de la Amazonia.
La relación entre los nipobrasileños y sus antepasados es única. Por un lado, se les considera brasileños; por otro, muchos se sienten japoneses en su corazón. La confusión es evidente cuando hablan sobre sus raíces: "Allí, si no abría la boca, era japonesa", dice Andrea Terumi Nakagaito, una empresaria de 50 años que vive en Liberdade.
La comunidad nipobrasileña ha sido testigo de muchos cambios a lo largo de los años. Después de que Japón fue derrotado en la II Guerra Mundial, las autoridades brasileñas se volvieron más estrictas con sus comunidades japonesas. Los nipobrasileños fueron encerrados en campos de internamiento junto con italianos y alemanes.
En los noventa, muchos nipobrasileños decidieron emigrar a Japón, que les ofrecía trabajo económico pero también les permitía mantener su cultura y tradiciones. Terumi Nakagaito se estableció en Toyota y se siente segura gracias al hecho de ser japonesa. Sin embargo, también recuerda momentos difíciles: "Los más antiguos nos consideraban traidores porque creían que nuestros abuelos habían huido de la guerra".
Hoy en día, la comunidad nipobrasileña sigue siendo un lugar único donde dos culturas se encuentran. En Liberdade, puedes encontrar mercados de frutas y verduras tradicionales japonesas junto con saboras brasileñas. La familia de Ivonne Kawano, una médica de 74 años, es un ejemplo de cómo la comunidad nipobrasileña ha prosperado en dos generaciones.
Mientras tanto, los pasaportes brasileños siguen siendo muy codiciados en el mercado ilegal debido a su falso aspecto. Se ha visto incluso a Kim Jong-un, el dictador norcoreano, viajando con un pasaporte brasileño obtenido de manera fraudulenta.