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Trump quiere controlar tierras raras de Groenlandia, pero ¿qué hay detrás de este interés?
Ni son tierras ni minerales, y ciertamente no son tan raras como se imagina. Aunque el nombre sugiere otro tipo de mineral valioso, en realidad, se trata de un conjunto de 17 elementos químicos agrupados como lanthanidos, que incluyen Disprosio, Tulio, Neodimio y Cerio. Estos elementos son esenciales para la fabricación de chips de ordenadores, torres eólicas, aviones y coches.
La lista de los 17 elementos químicos que componen las tierras raras es lo siguiente: Disprosio (Dy), Tulio (Ti), Neodimio (Nd), Cerio (Ce), Lantano (La), Sarmium (Yb), Europio (Eu), Gadolinio (Gd), Terbio (Y), Holmio (Ho), Erbio (Er), Térmium (Tm), Ytterbio (Yb) y Lutetio (Lu).
Estos elementos son imprescindibles para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias. Controlar las materias críticas otorgará poder y liderazgo a quien lo consiga.
China es el principal proveedor de estas materias primas, seguido por Rusia y Japón. Los Estados Unidos, sin embargo, no quieren quedarse atrás y han enviado a su hijo y vicepresidente hasta Nuuk, la capital de Groenlandia, para explorar la posibilidad de explotar las tierras raras de la isla.
Pero ¿por qué son tan valiosas las tierras raras? Según José Antonio Sáez de Santamaría, director científico del GEMPE-C, es imposible vivir hoy sin tierras raras. Estos elementos químicos son esenciales para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias.
"Los chips con los que se fabrican los ordenadores emplean tierras raras, las torres eólicas se 'dopan' con Neodimio para incrementar por cuatro la potencia de los imanes que utilizan: 'Los aviones, los cazas o los misiles también las emplean. Incluso los cristales tintados de los coches requieren de óxido de Cerio o las pantallas táctiles de los teléfonos emplean Indio para que detecten el calor del dedo al pasar por ellas", asegura Sáez de Santamaría.
Groenlandia es un lugar potencialmente atractivo, pero con eso no basta. Disponer de reservas de tierras raras en su subsuelo no lo hace necesariamente en una opción viable. "Lo que tenemos ahora en Groenlandia son indicios, pero después deben realizarse sondeos, trabajos de geología de campo para saber si existe un yacimiento", apunta Sáez de Santamaría.
El caso es que el futuro de la minería en Groenlandia está en las manos del gobierno dinamarqués. La isla helada tiene un casquete polar de hasta 4.000 metros en algunos puntos, lo que hace que la extracción se limite a la costa. Pero ¿es posible explorar estas tierras sin afectar el medio ambiente?
"El caso es que el sentir de la población groenlandesa, apenas 55.000 habitantes, es un factor que habrá que tener en cuenta", asegura Sáez de Santamaría.
Y por qué son tan valiosas las tierras raras? Según José Antonio Sáez de Santamaría, "es imposible vivir hoy sin tierras raras". Estos elementos químicos son imprescindibles para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias.
"Es imposible vivir hoy sin tierras raras", asegura Sáez de Santamaría. "Estos elementos químicos son esenciales para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias".
La verdadera 'mina' mundial de tierras raras está en China, donde ha identificado estos elementos como esenciales para el futuro e inició un proceso de compra y almacenamiento como ningún otro país.
China es el principal proveedor de las tierras raras, seguido por Rusia y Japón. Los Estados Unidos, sin embargo, no quieren quedarse atrás y han enviado a su hijo y vicepresidente hasta Nuuk, la capital de Groenlandia, para explorar la posibilidad de explotar las tierras raras de la isla.
El profesor director estratégico, geopolítico y sostenible del IESE, Mike Rosenberg, señala que Trump está equivocado en su intento por gestionar un nuevo modelo. "Está produciéndose un lento movimiento de placas tectónicas en el plano geopolítico en el que están implicados Rusia, China y EEUU", asegura.
Y ¿por qué se llaman 'tierras raras'? Hasta comienzos del siglo XX los procesos de refino se hacían a mano disolviendo los elementos químicos extraídos en ácidos y otros componentes para someterlos a calor hasta evaporar la disolución: "Lo que quedaba eran los óxidos pesados, un poso generalmente de color marrón, de ahí lo de 'tierras'. Y lo de 'raras' hace referencia más a su dificultad para extraerlas que a su presencia escasa", apunta Sáez de Santamaría.
Obtener un kilo de Neodimio, Disprosio u Holmio requiere un gran esfuerzo y mover mucha tierra. Llevar a cabo su proceso de refino supone un riesgo de impacto ambiental que muchos países optaron por eliminar: "El refino de estos elementos es muy agresivo desde el punto de vista químico, se emplean ácidos, mucho calor y se generan residuos. La legislación occidental limita mucho poder montar este tipo de fábricas, por eso el 98% se refina en China", asegura Sáez de Santamaría.
El caso es que la verdadera 'mina' mundial de tierras raras está en China, donde ha identificado estos elementos como esenciales para el futuro e inició un proceso de compra y almacenamiento como ningún otro país.
Ni son tierras ni minerales, y ciertamente no son tan raras como se imagina. Aunque el nombre sugiere otro tipo de mineral valioso, en realidad, se trata de un conjunto de 17 elementos químicos agrupados como lanthanidos, que incluyen Disprosio, Tulio, Neodimio y Cerio. Estos elementos son esenciales para la fabricación de chips de ordenadores, torres eólicas, aviones y coches.
La lista de los 17 elementos químicos que componen las tierras raras es lo siguiente: Disprosio (Dy), Tulio (Ti), Neodimio (Nd), Cerio (Ce), Lantano (La), Sarmium (Yb), Europio (Eu), Gadolinio (Gd), Terbio (Y), Holmio (Ho), Erbio (Er), Térmium (Tm), Ytterbio (Yb) y Lutetio (Lu).
Estos elementos son imprescindibles para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias. Controlar las materias críticas otorgará poder y liderazgo a quien lo consiga.
China es el principal proveedor de estas materias primas, seguido por Rusia y Japón. Los Estados Unidos, sin embargo, no quieren quedarse atrás y han enviado a su hijo y vicepresidente hasta Nuuk, la capital de Groenlandia, para explorar la posibilidad de explotar las tierras raras de la isla.
Pero ¿por qué son tan valiosas las tierras raras? Según José Antonio Sáez de Santamaría, director científico del GEMPE-C, es imposible vivir hoy sin tierras raras. Estos elementos químicos son esenciales para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias.
"Los chips con los que se fabrican los ordenadores emplean tierras raras, las torres eólicas se 'dopan' con Neodimio para incrementar por cuatro la potencia de los imanes que utilizan: 'Los aviones, los cazas o los misiles también las emplean. Incluso los cristales tintados de los coches requieren de óxido de Cerio o las pantallas táctiles de los teléfonos emplean Indio para que detecten el calor del dedo al pasar por ellas", asegura Sáez de Santamaría.
Groenlandia es un lugar potencialmente atractivo, pero con eso no basta. Disponer de reservas de tierras raras en su subsuelo no lo hace necesariamente en una opción viable. "Lo que tenemos ahora en Groenlandia son indicios, pero después deben realizarse sondeos, trabajos de geología de campo para saber si existe un yacimiento", apunta Sáez de Santamaría.
El caso es que el futuro de la minería en Groenlandia está en las manos del gobierno dinamarqués. La isla helada tiene un casquete polar de hasta 4.000 metros en algunos puntos, lo que hace que la extracción se limite a la costa. Pero ¿es posible explorar estas tierras sin afectar el medio ambiente?
"El caso es que el sentir de la población groenlandesa, apenas 55.000 habitantes, es un factor que habrá que tener en cuenta", asegura Sáez de Santamaría.
Y por qué son tan valiosas las tierras raras? Según José Antonio Sáez de Santamaría, "es imposible vivir hoy sin tierras raras". Estos elementos químicos son imprescindibles para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias.
"Es imposible vivir hoy sin tierras raras", asegura Sáez de Santamaría. "Estos elementos químicos son esenciales para mantener y avanzar en los desarrollos tecnológicos y en la implantación global de energías limpias".
La verdadera 'mina' mundial de tierras raras está en China, donde ha identificado estos elementos como esenciales para el futuro e inició un proceso de compra y almacenamiento como ningún otro país.
China es el principal proveedor de las tierras raras, seguido por Rusia y Japón. Los Estados Unidos, sin embargo, no quieren quedarse atrás y han enviado a su hijo y vicepresidente hasta Nuuk, la capital de Groenlandia, para explorar la posibilidad de explotar las tierras raras de la isla.
El profesor director estratégico, geopolítico y sostenible del IESE, Mike Rosenberg, señala que Trump está equivocado en su intento por gestionar un nuevo modelo. "Está produciéndose un lento movimiento de placas tectónicas en el plano geopolítico en el que están implicados Rusia, China y EEUU", asegura.
Y ¿por qué se llaman 'tierras raras'? Hasta comienzos del siglo XX los procesos de refino se hacían a mano disolviendo los elementos químicos extraídos en ácidos y otros componentes para someterlos a calor hasta evaporar la disolución: "Lo que quedaba eran los óxidos pesados, un poso generalmente de color marrón, de ahí lo de 'tierras'. Y lo de 'raras' hace referencia más a su dificultad para extraerlas que a su presencia escasa", apunta Sáez de Santamaría.
Obtener un kilo de Neodimio, Disprosio u Holmio requiere un gran esfuerzo y mover mucha tierra. Llevar a cabo su proceso de refino supone un riesgo de impacto ambiental que muchos países optaron por eliminar: "El refino de estos elementos es muy agresivo desde el punto de vista químico, se emplean ácidos, mucho calor y se generan residuos. La legislación occidental limita mucho poder montar este tipo de fábricas, por eso el 98% se refina en China", asegura Sáez de Santamaría.
El caso es que la verdadera 'mina' mundial de tierras raras está en China, donde ha identificado estos elementos como esenciales para el futuro e inició un proceso de compra y almacenamiento como ningún otro país.