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Ni Ámsterdam ni Berlín, es la ciudad europea más cara para afincarse. Un estudio realizado por Remitly analiza los costos de vida en varias ciudades europeas y llega a la conclusión de que Zúrich es la ubicación más costosa del continente.
Esto se debe al hecho de que esta metrópoli suiza es un centro global de finanzas y banca, lo que le da una estabilidad y limpieza inigualables. Sin embargo, este beneficio también viene acompañado de un precio altísimo: los costos de vida en Zúrich son significativamente más altos que en otras ciudades importantes como Berlín o Copenhague.
Según el estudio, la ciudad suiza supera a estas metrópolis occidentales en términos de gastos mensuales por persona, con un valor de unos 1.450 euros (excluyendo el alquiler). Esto significa que vivir en Zúrich se asocia con salarios muy elevados en sectores especializados como la tecnología y la farmacéutica, lo que puede mitigar la carga financiera para profesionales establecidos.
Sin embargo, esta oportunidad de afincarse en una ciudad tan exclusiva viene acompañada de barreras de entrada significativas. Para el comprador promedio, la barrera de entrada al mercado inmobiliario suizo es la más alta de Europa, exigiendo una planificación financiera meticulosa y el cumplimiento de requisitos burocráticos estrictos para asegurar una propiedad en una de las sociedades más organizadas del mundo.
Por otro lado, otras ciudades como Valencia emergen como alternativas atractivas por su equilibrio entre coste y beneficio. En este sentido, Lisboa se destaca por gastos mensuales moderados, estimados en alrededor de 640 euros por persona (sin incluir renta), lo que la posiciona como una de las opciones más amigables para el presupuesto en Europa occidental.
Otras ciudades como Ámsterdam y Copenhague presentan desafíos considerables para cualquier comprador, con un costo de vida mensual de alrededor de 900 y 1.000 euros respectivamente solo para cubrir necesidades básicas antes de sumar el pago de la vivienda.
En contraste con estas elevadas cifras del norte, Praga se mantiene como una de las capitales más económicas y presupuestarias del continente, ofreciendo una belleza histórica comparable a la de cualquier gran metrópoli. Con un gasto mensual estimado de apenas 600 euros sin renta, la capital de la República Checa permite que el dinero rinda mucho más en términos de ocio y servicios que en sus contrapartes occidentales.
En resumen, Zúrich es la ciudad europea más cara para afincarse, pero esto se debe a un costo muy alto. Otro lado, otras ciudades como Valencia, Lisboa, Praga ofrecen alternativas más amigables para el presupuesto, mientras que Ámsterdam y Copenhague presentan desafíos considerables.
Esto se debe al hecho de que esta metrópoli suiza es un centro global de finanzas y banca, lo que le da una estabilidad y limpieza inigualables. Sin embargo, este beneficio también viene acompañado de un precio altísimo: los costos de vida en Zúrich son significativamente más altos que en otras ciudades importantes como Berlín o Copenhague.
Según el estudio, la ciudad suiza supera a estas metrópolis occidentales en términos de gastos mensuales por persona, con un valor de unos 1.450 euros (excluyendo el alquiler). Esto significa que vivir en Zúrich se asocia con salarios muy elevados en sectores especializados como la tecnología y la farmacéutica, lo que puede mitigar la carga financiera para profesionales establecidos.
Sin embargo, esta oportunidad de afincarse en una ciudad tan exclusiva viene acompañada de barreras de entrada significativas. Para el comprador promedio, la barrera de entrada al mercado inmobiliario suizo es la más alta de Europa, exigiendo una planificación financiera meticulosa y el cumplimiento de requisitos burocráticos estrictos para asegurar una propiedad en una de las sociedades más organizadas del mundo.
Por otro lado, otras ciudades como Valencia emergen como alternativas atractivas por su equilibrio entre coste y beneficio. En este sentido, Lisboa se destaca por gastos mensuales moderados, estimados en alrededor de 640 euros por persona (sin incluir renta), lo que la posiciona como una de las opciones más amigables para el presupuesto en Europa occidental.
Otras ciudades como Ámsterdam y Copenhague presentan desafíos considerables para cualquier comprador, con un costo de vida mensual de alrededor de 900 y 1.000 euros respectivamente solo para cubrir necesidades básicas antes de sumar el pago de la vivienda.
En contraste con estas elevadas cifras del norte, Praga se mantiene como una de las capitales más económicas y presupuestarias del continente, ofreciendo una belleza histórica comparable a la de cualquier gran metrópoli. Con un gasto mensual estimado de apenas 600 euros sin renta, la capital de la República Checa permite que el dinero rinda mucho más en términos de ocio y servicios que en sus contrapartes occidentales.
En resumen, Zúrich es la ciudad europea más cara para afincarse, pero esto se debe a un costo muy alto. Otro lado, otras ciudades como Valencia, Lisboa, Praga ofrecen alternativas más amigables para el presupuesto, mientras que Ámsterdam y Copenhague presentan desafíos considerables.