CharlaLatina
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El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu afirma trabajar en un "gran proyecto nacional" para poblar el desierto del Néguev con asentamientos masivos, en detrimento de comunidades beduinas. En declaraciones durante una reunión de gabinete, Netanyahu afirmó que su objetivo es "poblar el Néguev", cambiar el equilibrio poblacional y "devolverlo al Estado de Israel".
El proyecto "Nuevo Orden" busca garantizar el orden en el desierto del Néguev antes de construir asentamientos. El Ejecutivo quiere fomentar el empleo y toda la infraestructura vital del Estado de Israel.
Estas acusaciones de criminalidad han acompañado a los beduinos, forzados al sedentarismo y repetidamente desplazados desde la creación del Estado de Israel en 1948.
El Gobierno israelí considera que las aldeas beduinas son nidos de violencia y que buscan financiar el contrabando de armas y narcotráfico desde comunidades hermanas en la península del Sinaí (Egipto).
Las autoridades israelíes han llevado a cabo intensas redadas, principalmente en la aldea de Tarabin al Sana, donde mataron a un habitante local. Han utilizado gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y munición real contra población civil.
El primer ministro Netanyahu expresó que el trabajo realizado por la Policía de Israel es muy importante pero debe ser continuado. La intención es detener la violencia criminal en el desierto del Néguev.
Aunque el primer paso será garantizar el orden, posteriormente se comenzará a construir asentamientos y fomentar el empleo y toda la infraestructura vital del Estado de Israel.
Las acusaciones de criminalidad han sido cuestionadas por las comunidades beduinas.
La carencia de servicios públicos, alto desempleo y tasas de pobreza infantil de hasta el 60% enfrentan los beduinos. La colaboración activa del Néguev en la respuesta militar y las labores de rescate por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel durante los atentados de Hamás.
En el Néguev, había en 2022 unos 305.000 beduinos viviendo (aunque algunos pertenecen a comunidades no reconocidas), lo que representa un 22% de la población del sur de Israel y 3,2% del total del país.
Entre las segundas y terceras generaciones de beduinos ciudadanos de Israel, existe un notable apoyo al Estado y muchos de ellos incluso se alistan en el Ejército de forma voluntaria.
La localidad de Tarabin al Sana ha sido el epicentro de la violencia gubernamental contra los beduinos. Sin embargo, tras 16 días de despliegue, las autoridades israelíes han abandonado la aldea más golpeada, después de que el Consejo Regional Al Kasom presentara una demanda pidiendo la salida de agentes y soldados alegando que era ilegal cortar la entrada al pueblo con barreras de hormigón.
Habitantes de Tarabin al Sana relataron desde la manifestación que, a pesar de esta decisión, esperan que los operativos regresen próximamente a su comunidad.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, un colono extremista de ultraderecha que felicitó a los policías que días atrás mataron al padre de familia Mohammed Tarabin en una redada en Tarabin al Sana.
Los beduinos han sido objeto de violencia y desplazamientos desde la creación del Estado de Israel en 1948.
El proyecto "Nuevo Orden" busca garantizar el orden en el desierto del Néguev antes de construir asentamientos. El Ejecutivo quiere fomentar el empleo y toda la infraestructura vital del Estado de Israel.
Estas acusaciones de criminalidad han acompañado a los beduinos, forzados al sedentarismo y repetidamente desplazados desde la creación del Estado de Israel en 1948.
El Gobierno israelí considera que las aldeas beduinas son nidos de violencia y que buscan financiar el contrabando de armas y narcotráfico desde comunidades hermanas en la península del Sinaí (Egipto).
Las autoridades israelíes han llevado a cabo intensas redadas, principalmente en la aldea de Tarabin al Sana, donde mataron a un habitante local. Han utilizado gases lacrimógenos, granadas aturdidoras y munición real contra población civil.
El primer ministro Netanyahu expresó que el trabajo realizado por la Policía de Israel es muy importante pero debe ser continuado. La intención es detener la violencia criminal en el desierto del Néguev.
Aunque el primer paso será garantizar el orden, posteriormente se comenzará a construir asentamientos y fomentar el empleo y toda la infraestructura vital del Estado de Israel.
Las acusaciones de criminalidad han sido cuestionadas por las comunidades beduinas.
La carencia de servicios públicos, alto desempleo y tasas de pobreza infantil de hasta el 60% enfrentan los beduinos. La colaboración activa del Néguev en la respuesta militar y las labores de rescate por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel durante los atentados de Hamás.
En el Néguev, había en 2022 unos 305.000 beduinos viviendo (aunque algunos pertenecen a comunidades no reconocidas), lo que representa un 22% de la población del sur de Israel y 3,2% del total del país.
Entre las segundas y terceras generaciones de beduinos ciudadanos de Israel, existe un notable apoyo al Estado y muchos de ellos incluso se alistan en el Ejército de forma voluntaria.
La localidad de Tarabin al Sana ha sido el epicentro de la violencia gubernamental contra los beduinos. Sin embargo, tras 16 días de despliegue, las autoridades israelíes han abandonado la aldea más golpeada, después de que el Consejo Regional Al Kasom presentara una demanda pidiendo la salida de agentes y soldados alegando que era ilegal cortar la entrada al pueblo con barreras de hormigón.
Habitantes de Tarabin al Sana relataron desde la manifestación que, a pesar de esta decisión, esperan que los operativos regresen próximamente a su comunidad.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, un colono extremista de ultraderecha que felicitó a los policías que días atrás mataron al padre de familia Mohammed Tarabin en una redada en Tarabin al Sana.
Los beduinos han sido objeto de violencia y desplazamientos desde la creación del Estado de Israel en 1948.