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La serie "A la deriva" es el resultado de un soño ambicioso que es una apuesta tecnológica y interpretativa. El director Humberto Miró nunca quiso que la historia se quedase en una cosa pequeña, sino que era indispensable que quedase realista, recorriendo los miles de metros de los platós para que cada espacio fuera como si fuera real.
Es la casa de Lucía, un hogar donde te trasladas a la costa, a un pueblo pesquero, a la década de los 70... La cantina, el corazón de Batuel, y en el que no se ha escatimado ni un solo detalle. Nada puede sacar al espectador del universo de Batuel y su historia.
La serie explora el tema del maltrato hacia las mujeres en la década de los 70 y cómo era difícil para ellas defenderse sin el consentimiento del marido.
"Interpretar a Lucía ha sido muy complejo", asegura Paula Echevarría. "Es una responsabilidad grande porque no quieres caricaturizar a personajes como el de Lucía, porque aunque hoy es un tema que se habla y todos sabemos lo que es, en la época era difícil para las mujeres alzar la voz, y si lo hacías era casi como algo peyorativo".
Tanto se ha metido Paula Echevarría en el papel que cuando observas la casa de Lucía y ves las fotografías de la protagonista tienes que mirar detenidamente para darte cuenta de que Lucía es Paula.
"A mí me gusta mucho trabajar la época, porque creo que te permite desarrollar las historias", confiesa la actriz. "Series como estas nos unan, un poco de esas series de antaño, pero con el millón de novedades que te permiten las nuevas tecnologías".
La serie es una reivindicación que lleva mucho tiempo pidiendo a la industria: series que nos unan, un poco de esas series de antaño, pero con el millón de novedades.
Toca maquillaje, vestuario y rodar. En la casa de Lucía ya espera Humberto Miró. Toca nueva escena, nueva situación, nueva lectura de guion y nuevo repaso de los apuntes. Hoy puede que Héctor esté arrepentido o que Tristán quiera recuperar a su hermano de leche. Hoy, simplemente, toca rodar.
Es la casa de Lucía, un hogar donde te trasladas a la costa, a un pueblo pesquero, a la década de los 70... La cantina, el corazón de Batuel, y en el que no se ha escatimado ni un solo detalle. Nada puede sacar al espectador del universo de Batuel y su historia.
La serie explora el tema del maltrato hacia las mujeres en la década de los 70 y cómo era difícil para ellas defenderse sin el consentimiento del marido.
"Interpretar a Lucía ha sido muy complejo", asegura Paula Echevarría. "Es una responsabilidad grande porque no quieres caricaturizar a personajes como el de Lucía, porque aunque hoy es un tema que se habla y todos sabemos lo que es, en la época era difícil para las mujeres alzar la voz, y si lo hacías era casi como algo peyorativo".
Tanto se ha metido Paula Echevarría en el papel que cuando observas la casa de Lucía y ves las fotografías de la protagonista tienes que mirar detenidamente para darte cuenta de que Lucía es Paula.
"A mí me gusta mucho trabajar la época, porque creo que te permite desarrollar las historias", confiesa la actriz. "Series como estas nos unan, un poco de esas series de antaño, pero con el millón de novedades que te permiten las nuevas tecnologías".
La serie es una reivindicación que lleva mucho tiempo pidiendo a la industria: series que nos unan, un poco de esas series de antaño, pero con el millón de novedades.
Toca maquillaje, vestuario y rodar. En la casa de Lucía ya espera Humberto Miró. Toca nueva escena, nueva situación, nueva lectura de guion y nuevo repaso de los apuntes. Hoy puede que Héctor esté arrepentido o que Tristán quiera recuperar a su hermano de leche. Hoy, simplemente, toca rodar.