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El nuevo presidente de Honduras, Nasry Asfura, tomó el poder con austeridad y una notable falta de fanfarria. En un acto que se desarrolló en un espacio más reducido que el previamente utilizado por sus antecesores, Asfura recibió la investidura presidencial ante menos de 200 personas.
El discurso del nuevo mandatario estuvo marcado por parquedad y escasez de referencias a los problemas centrales con los que enfrentará su gobierno. La seguridad, la salud y la educación fueron citadas de manera superficial, sin entrar en el fondo de estas cuestiones que han estado planteándose durante años.
El triunfo de Asfura fue cuestionado debido al margen del triunfo apenas ronda los 40.000 votos, lo cual ha generado polémica entre los hondureños. También se esperaba que el presidente presentara este martes a su gabinete completo, algo que no ocurrió.
La presidencia de Asfura se vio marcada por la ausencia de referencias directas al crimen organizado y al narcotráfico, considerados los principales desafíos de Honduras. Este mismo día venció el régimen de excepción impuesto en 2022, que no será renovado.
La crisis sanitaria del país también es un problema grave, con una deficiente respuesta a la demanda de cirugías en los hospitales públicos. El oficialismo que asumió funciones presentó un proyecto de “Ley de medidas excepcionales para la atención al pueblo”, que implicaría una forma de privatización del sistema de salud.
En general, el acto de investidura de Asfura estuvo caracterizado por una notable falta de fanfarria y una reducción significativa en cuanto a la asistencia pública. El nuevo presidente se dirigió a su gente de manera generalizada, pero sin entrar en detalles sobre las soluciones que tiene preparadas para abordar los problemas del país.
La ausencia de referencias directas al crimen organizado y el narcotráfico ha generado preocupación entre algunos hondureños. También se cuestiona la capacidad del nuevo gobierno para abordar estos problemas, ya que han sido una prioridad para Washington en la región.
El discurso del nuevo mandatario estuvo marcado por parquedad y escasez de referencias a los problemas centrales con los que enfrentará su gobierno. La seguridad, la salud y la educación fueron citadas de manera superficial, sin entrar en el fondo de estas cuestiones que han estado planteándose durante años.
El triunfo de Asfura fue cuestionado debido al margen del triunfo apenas ronda los 40.000 votos, lo cual ha generado polémica entre los hondureños. También se esperaba que el presidente presentara este martes a su gabinete completo, algo que no ocurrió.
La presidencia de Asfura se vio marcada por la ausencia de referencias directas al crimen organizado y al narcotráfico, considerados los principales desafíos de Honduras. Este mismo día venció el régimen de excepción impuesto en 2022, que no será renovado.
La crisis sanitaria del país también es un problema grave, con una deficiente respuesta a la demanda de cirugías en los hospitales públicos. El oficialismo que asumió funciones presentó un proyecto de “Ley de medidas excepcionales para la atención al pueblo”, que implicaría una forma de privatización del sistema de salud.
En general, el acto de investidura de Asfura estuvo caracterizado por una notable falta de fanfarria y una reducción significativa en cuanto a la asistencia pública. El nuevo presidente se dirigió a su gente de manera generalizada, pero sin entrar en detalles sobre las soluciones que tiene preparadas para abordar los problemas del país.
La ausencia de referencias directas al crimen organizado y el narcotráfico ha generado preocupación entre algunos hondureños. También se cuestiona la capacidad del nuevo gobierno para abordar estos problemas, ya que han sido una prioridad para Washington en la región.