CharlaLatam
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La capuchina común, una mariposa única y endémica de Canarias, se encuentra en el umbral del abismo. Esta especie, que en 2019 fue elegida "Mariposa del año", podría haberse extinguido en Tenerife sin que nadie lo hubiera notado.
El informe técnico reciente elaborado por especialistas de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio, ZERYNTHIA, detalla un escenario de extrema gravedad. La subespecie tinerfeña del Pieris cheiranthi podría haberse extinguido ya, mientras que la de La Palma se mantiene, aunque en una situación de vulnerabilidad elevada.
La capuchina común es una especie descrita a comienzos del siglo XIX y formada por dos linajes insulares claramente diferenciados desde el punto de vista genético y morfológico. Uno habita en Tenerife y otro en La Palma. Históricamente, también estuvo presente en La Gomera, donde el último ejemplar conocido fue recogido en 1975.
El estudio sintetiza décadas de información científica y la integra con datos recientes obtenidos sobre el terreno. El objetivo es proporcionar una base técnica sólida que permita a las administraciones tomar decisiones inmediatas ante un declive que ha seguido un patrón abrupto comparable al de otras extinciones insulares recientes.
El informe atribuye el declive de Pieris cheiranthi en Tenerife a un proceso multifactorial. La expansión de la capuchina común, Tropaeolum majus, ha desplazado parte del desarrollo larvario hacia ambientes abiertos y antropizados, alejados de los refugios húmedos donde la especie evolucionó. Además, la reducción progresiva de las poblaciones de Crambe debido a desbroces, uso de herbicidas y mantenimiento de infraestructuras ha alterado el microclima de los barrancos.
El estudio también señala el posible papel de las liberaciones de parasitoides para control biológico en la agricultura. La combinación de estos factores explica un colapso sorprendentemente rápido tras un largo periodo de regresión. En este contexto, la posible desaparición definitiva de la subespecie tinerfeña supondría una pérdida irreparable por su singularidad genética.
La Palma se convertiría en el último reducto de este conjunto evolutivo macaronésico. Las recientes lluvias registradas en el Archipiélago podrían haber llegado tarde para salvar a la bella capuchina canaria.
El informe concluye que la situación actual exige una respuesta inmediata y coordinada. Se plantea la necesidad de verificar de forma intensiva la presencia o ausencia de la mariposa en Tenerife, reforzar la protección legal de la especie, revisar las políticas de control biológico y poner en marcha programas de restauración del hábitat y de cría en cautividad, especialmente en La Palma.
El informe técnico reciente elaborado por especialistas de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio, ZERYNTHIA, detalla un escenario de extrema gravedad. La subespecie tinerfeña del Pieris cheiranthi podría haberse extinguido ya, mientras que la de La Palma se mantiene, aunque en una situación de vulnerabilidad elevada.
La capuchina común es una especie descrita a comienzos del siglo XIX y formada por dos linajes insulares claramente diferenciados desde el punto de vista genético y morfológico. Uno habita en Tenerife y otro en La Palma. Históricamente, también estuvo presente en La Gomera, donde el último ejemplar conocido fue recogido en 1975.
El estudio sintetiza décadas de información científica y la integra con datos recientes obtenidos sobre el terreno. El objetivo es proporcionar una base técnica sólida que permita a las administraciones tomar decisiones inmediatas ante un declive que ha seguido un patrón abrupto comparable al de otras extinciones insulares recientes.
El informe atribuye el declive de Pieris cheiranthi en Tenerife a un proceso multifactorial. La expansión de la capuchina común, Tropaeolum majus, ha desplazado parte del desarrollo larvario hacia ambientes abiertos y antropizados, alejados de los refugios húmedos donde la especie evolucionó. Además, la reducción progresiva de las poblaciones de Crambe debido a desbroces, uso de herbicidas y mantenimiento de infraestructuras ha alterado el microclima de los barrancos.
El estudio también señala el posible papel de las liberaciones de parasitoides para control biológico en la agricultura. La combinación de estos factores explica un colapso sorprendentemente rápido tras un largo periodo de regresión. En este contexto, la posible desaparición definitiva de la subespecie tinerfeña supondría una pérdida irreparable por su singularidad genética.
La Palma se convertiría en el último reducto de este conjunto evolutivo macaronésico. Las recientes lluvias registradas en el Archipiélago podrían haber llegado tarde para salvar a la bella capuchina canaria.
El informe concluye que la situación actual exige una respuesta inmediata y coordinada. Se plantea la necesidad de verificar de forma intensiva la presencia o ausencia de la mariposa en Tenerife, reforzar la protección legal de la especie, revisar las políticas de control biológico y poner en marcha programas de restauración del hábitat y de cría en cautividad, especialmente en La Palma.