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Hace unos días, el mundo del cine se quedó sin una de sus estrellas más brillantes. La icónica Vera Alentova falleció a los 83 años, según informó este jueves el Teatro Pushkin, lugar donde trabajó durante las últimas 60 años de su carrera.
El dolor que siente la familia de esta actriz y la industria cinematográfica soviética es "ilimitado", según declararon en un comunicado. Alentova fue una figura destacada de la cine del país, conocida por sus papeles en numerosas películas, pero uno de ellos le llevó al escenario del Óscar.
Fue el film "Moscú no cree en lágrimas" (1981) el que catapultó a esta actriz soviética a la fama internacional. Este película galardonada con el premio Óscar en la categoría de mejor película extranjera, es considerado uno de los logros más destacados de su carrera y un testimonio de su talento.
Alentova inició su carrera artística en 1965 con "Días de verano" , y durante una década y media trabajó sin parar, participando en al menos treinta películas. En la última parte de su vida dedicó sus esfuerzos a series de televisión, escribió un libro autobiográfico y también impartió clases de actuación.
En los últimos años, Alentova se quedó sola después de perder a su esposo y director de "Moscú no cree en lágrimas", Vladímir Menshov, a causa del coronavirus.
El dolor que siente la familia de esta actriz y la industria cinematográfica soviética es "ilimitado", según declararon en un comunicado. Alentova fue una figura destacada de la cine del país, conocida por sus papeles en numerosas películas, pero uno de ellos le llevó al escenario del Óscar.
Fue el film "Moscú no cree en lágrimas" (1981) el que catapultó a esta actriz soviética a la fama internacional. Este película galardonada con el premio Óscar en la categoría de mejor película extranjera, es considerado uno de los logros más destacados de su carrera y un testimonio de su talento.
Alentova inició su carrera artística en 1965 con "Días de verano" , y durante una década y media trabajó sin parar, participando en al menos treinta películas. En la última parte de su vida dedicó sus esfuerzos a series de televisión, escribió un libro autobiográfico y también impartió clases de actuación.
En los últimos años, Alentova se quedó sola después de perder a su esposo y director de "Moscú no cree en lágrimas", Vladímir Menshov, a causa del coronavirus.