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Fernando Esteso, el zaragozano que revolucionó la comedia española con su espíritu irreverente y su capacidad para sacar carcajadas a la audiencia sin avergonzarse. A pesar de su legado incalculable en el cine español, su figura nunca logró triunfar como una leyenda, pero eso no le impidió dejar un recuerdo imborrable en el recuerdo colectivo.
La españolaada, comedia que más allá de ser cómica, era también una reflexión crítica sobre la sociedad, especialmente durante los años del destape. Cine coyuntural que tomaba cualquier noticia del periódico para convertirla en argumento irredento, pero estuvo siempre lejos del muro de la política correcta y se refugió en su espíritu irreverente.
De 14 a 80 años, el Zaragozano siguió haciendo cariña en cada trabajo que tuvo. El actor fue más allá del papel cómico para convertirse en un personaje muy querido por el público, no importa si se le tomaba a pecho o se criticaba.
Desde "Los bingueros" hasta "Pepito piscinas", pasando por películas como "Celos, amor y mercado común" o "Qué tía la CIA", su filmografía es un recorrido por ese lado avergonzado de España durante los años 70 y 80.
El esquema siempre fue el mismo: dos tipos muy simples que viven en pobreza y arrojan sus cañas a todas las mujeres. Pero la verdad es que aquel cine era más "sana". Los actores no tenían violencia, ni de palabra ni de obra. Era un tiempo diferente, y lo que quedó fue una memoria del cómico entrañable y querido.
La españolaada, comedia que más allá de ser cómica, era también una reflexión crítica sobre la sociedad, especialmente durante los años del destape. Cine coyuntural que tomaba cualquier noticia del periódico para convertirla en argumento irredento, pero estuvo siempre lejos del muro de la política correcta y se refugió en su espíritu irreverente.
De 14 a 80 años, el Zaragozano siguió haciendo cariña en cada trabajo que tuvo. El actor fue más allá del papel cómico para convertirse en un personaje muy querido por el público, no importa si se le tomaba a pecho o se criticaba.
Desde "Los bingueros" hasta "Pepito piscinas", pasando por películas como "Celos, amor y mercado común" o "Qué tía la CIA", su filmografía es un recorrido por ese lado avergonzado de España durante los años 70 y 80.
El esquema siempre fue el mismo: dos tipos muy simples que viven en pobreza y arrojan sus cañas a todas las mujeres. Pero la verdad es que aquel cine era más "sana". Los actores no tenían violencia, ni de palabra ni de obra. Era un tiempo diferente, y lo que quedó fue una memoria del cómico entrañable y querido.