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¿Cómo lograr que un manuscrito llegue a la mesa del editor? La verdad está en el volumen de las solicitudes y en la eficacia de los editores para rechazar los textos inapropiados.
En España, 90 mil libros se publican al año, pero cada editor recibe más de trescientas mil textos. Entre ellos se encuentran escritores experimentados y aspirantes a serlo. Conocer el valor literario de un texto es fundamental para que un editor lo publique.
Constantino Bértolo, crítico literario y autor, analiza en su libro "El arte de rechazar manuscritos" cómo los editores deben descubrir textos con potencial y rechazar aquellos que no cumplen con las expectativas.
"La verdadera tarea del editor es encontrar la razón por la cual un libro es un libro", explica Bértolo en un texto en el que ironiza sobre la idea de que ser editor se puede reducir a una sola fórmula: "ser catalán y rico".
Bértolo destaca que los editores deben saber qué tipo de lector busca su editorial. Existen lectores convencionales, aquellos que buscan textos reconocidos. Hay otros más minoritarios pero fieles. Y finalmente, hay el emergente, aquel lector dispuesto a arriesgar con textos "difíciles". Para estos nichos de mercado, existen editiales especializadas.
"El verdadero editor es el capital", subraya Bértolo en un baño de realismo que rompe con cierta imagen romántica de esta industria. Encontrar el equilibrio entre la alma literaria y la económica, la combinación que todo editor debe tener para poder sobrevivir, es la clave.
En España, 90 mil libros se publican al año, pero cada editor recibe más de trescientas mil textos. Entre ellos se encuentran escritores experimentados y aspirantes a serlo. Conocer el valor literario de un texto es fundamental para que un editor lo publique.
Constantino Bértolo, crítico literario y autor, analiza en su libro "El arte de rechazar manuscritos" cómo los editores deben descubrir textos con potencial y rechazar aquellos que no cumplen con las expectativas.
"La verdadera tarea del editor es encontrar la razón por la cual un libro es un libro", explica Bértolo en un texto en el que ironiza sobre la idea de que ser editor se puede reducir a una sola fórmula: "ser catalán y rico".
Bértolo destaca que los editores deben saber qué tipo de lector busca su editorial. Existen lectores convencionales, aquellos que buscan textos reconocidos. Hay otros más minoritarios pero fieles. Y finalmente, hay el emergente, aquel lector dispuesto a arriesgar con textos "difíciles". Para estos nichos de mercado, existen editiales especializadas.
"El verdadero editor es el capital", subraya Bértolo en un baño de realismo que rompe con cierta imagen romántica de esta industria. Encontrar el equilibrio entre la alma literaria y la económica, la combinación que todo editor debe tener para poder sobrevivir, es la clave.