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Un matrimonio que terminó en asesinato, con un crimen perfectamente preparado. El 8 de mayo de 2022, el acusado y su esposa llegaron a Montemayor, Córdoba, junto con otros compatriotas rumanos para trabajar como temporeros. La pareja se alojó en una casa que la cuñada del acusado había alquilado, donde también vivían su sobrino y otra pareja.
Pero detrás de la fachada de la normalidad, un matrimonio marcado por la violencia y el control. El acusado era un hombre celoso y dominante, que se sentía dueño de su esposa. La mujer, de 26 años, intentó escapar de él, pero no pudo.
El día anterior a los hechos, el acusado le dijo a su esposa que la había pinchado. Ella salió corriendo y fue encontrada tirada en el suelo por un vecino. El acusado se escondió con el sobrino y otros compatriotas, y llamó a las autoridades pidiendo ayuda.
La investigación ha descubierto que el matrimonio había llegado a España para trabajar como temporeros. Pero la pareja no se entendía bien, y el acusado estaba celoso de la atención que su esposa recibía del sobrino. La cuñada del acusado dijo que él solo dormía cuando venía del trabajo, y que las mujeres hacían la comida.
La Fiscalía califica los hechos como constitutivos de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. El Ministerio Público solicita una pena de 25 años de prisión para el acusado, así como la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena.
El caso sigue en curso, con la prueba testifical prevista para este miércoles. Los familiares de la víctima pedirán indemnizaciones por su muerte. La justicia debe ser rápida y justa para evitar que más familias tengan que pasar por lo mismo.
Pero detrás de la fachada de la normalidad, un matrimonio marcado por la violencia y el control. El acusado era un hombre celoso y dominante, que se sentía dueño de su esposa. La mujer, de 26 años, intentó escapar de él, pero no pudo.
El día anterior a los hechos, el acusado le dijo a su esposa que la había pinchado. Ella salió corriendo y fue encontrada tirada en el suelo por un vecino. El acusado se escondió con el sobrino y otros compatriotas, y llamó a las autoridades pidiendo ayuda.
La investigación ha descubierto que el matrimonio había llegado a España para trabajar como temporeros. Pero la pareja no se entendía bien, y el acusado estaba celoso de la atención que su esposa recibía del sobrino. La cuñada del acusado dijo que él solo dormía cuando venía del trabajo, y que las mujeres hacían la comida.
La Fiscalía califica los hechos como constitutivos de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento. El Ministerio Público solicita una pena de 25 años de prisión para el acusado, así como la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena.
El caso sigue en curso, con la prueba testifical prevista para este miércoles. Los familiares de la víctima pedirán indemnizaciones por su muerte. La justicia debe ser rápida y justa para evitar que más familias tengan que pasar por lo mismo.