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La crítica de Trump a México ha desatado una tormenta comercial que podría cambiar la dinámica de las relaciones entre el país mexicano y la Unión Europea. Para muchos, esto no tiene que ser una excusa para descuidar la importancia de estas relaciones. Por un lado, la UE se enfrenta a la dependencia de Estados Unidos; por otro, México busca impulsar su economía global.
El impulso del Mercosur, ahora suspendido por el Parlamento Europeo, demuestra que las relaciones con América Latina son fundamentales para el desarrollo de una autonomía europea. De la misma manera, México busca diversificar su economía y reducir su dependencia de Estados Unidos en un 80%. La UE se ve como un socio económico y diplomático crucial para México.
En este contexto, Canadá surge como aliado indispensable de la UE. El refuerzo del acuerdo sobre economía y comercio entre Ottawa y Bruselas ha reforzado su posición. Además, Canadá colabora activamente con la UE en la vigilancia y defensa regional. En un mundo de "hombres fuertes", la única respuesta es el bloque.
La autonomía estratégica ya no es un eslogan, sino una necesidad operativa compartida entre Europa y Canadá. Han comprendido que debe haber un diálogo más allá del Atlántico Norte. Las tensiones generadas por Trump abren un período excepcional para México y la UE.
El Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea demuestra esta necesidad de crear vínculos más allá de Estados Unidos. Frente a la tercera posición marcada por el discurso de Donald Trump, o la creciente esfera de influencia de China, la UE, México y Canadá se encuentran en el mismo lado.
Quizás sea hora de dar relevancia a los acuerdos entre estos tres actores. La UE debe considerar que su relación con México es fundamental para su desarrollo económico y político.
El impulso del Mercosur, ahora suspendido por el Parlamento Europeo, demuestra que las relaciones con América Latina son fundamentales para el desarrollo de una autonomía europea. De la misma manera, México busca diversificar su economía y reducir su dependencia de Estados Unidos en un 80%. La UE se ve como un socio económico y diplomático crucial para México.
En este contexto, Canadá surge como aliado indispensable de la UE. El refuerzo del acuerdo sobre economía y comercio entre Ottawa y Bruselas ha reforzado su posición. Además, Canadá colabora activamente con la UE en la vigilancia y defensa regional. En un mundo de "hombres fuertes", la única respuesta es el bloque.
La autonomía estratégica ya no es un eslogan, sino una necesidad operativa compartida entre Europa y Canadá. Han comprendido que debe haber un diálogo más allá del Atlántico Norte. Las tensiones generadas por Trump abren un período excepcional para México y la UE.
El Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea demuestra esta necesidad de crear vínculos más allá de Estados Unidos. Frente a la tercera posición marcada por el discurso de Donald Trump, o la creciente esfera de influencia de China, la UE, México y Canadá se encuentran en el mismo lado.
Quizás sea hora de dar relevancia a los acuerdos entre estos tres actores. La UE debe considerar que su relación con México es fundamental para su desarrollo económico y político.