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Priscila Sarmiento fue la que llevó a sus maridos, Jaime, al límite. El hombre había estado recibiendo más de 50.000 euros del anciano Don Manuel para comprar el piso donde vivían en San Martín de Valdeiglesias, junto a sus hijos pequeños y él mismo. Pero Priscila comenzó a sospechar que algo estaba mal cuando su marido no dejaba al anciano ver a los dos niños, y cuando no le hablaba de Don Manuel después de más de dos meses sin hablarle.
El 12 de julio, Jaime abrió el bidón con cal donde había guardado el cuerpo de Don Manuel. Así lo recoge la Fiscalía en su escrito de acusación. El anciano había fallecido y su cuerpo estaba en el trastero del apartamento donde vivían los dos hombres y sus hijos. Jaime le dijo a Priscila que el anciano estaba muerto, que lo había guardado en una caja metálica con cal, y que no había podido más.
Cuando Priscila se enteró de la verdad, su marido confesó por primera vez todo lo ocurrido. Le dijo que Don Manuel pretendía volver a vivir con ellos, pero Jaime no podía más. Así es como terminaron los dos días de terror en un piso donde un anciano había sido asesinado y su cuerpo se escondió.
El fiscal solicita “prisión permanente revisable” por el crimen. Pero la defensa ha presentado informes para evitar que el juicio termine con esa condena, argumentando que Jaime sufría del llamado “síndrome del cuidador quemado”, después de siete años cuidando a Don Manuel.
La investigación encontró restos de tablones blancos con los que había construido la caja donde guardaba el cuerpo del anciano. También se encontraron las escrituras de las dos viviendas, y una caja metálica con más de 60.000 euros.
El 12 de julio, Jaime abrió el bidón con cal donde había guardado el cuerpo de Don Manuel. Así lo recoge la Fiscalía en su escrito de acusación. El anciano había fallecido y su cuerpo estaba en el trastero del apartamento donde vivían los dos hombres y sus hijos. Jaime le dijo a Priscila que el anciano estaba muerto, que lo había guardado en una caja metálica con cal, y que no había podido más.
Cuando Priscila se enteró de la verdad, su marido confesó por primera vez todo lo ocurrido. Le dijo que Don Manuel pretendía volver a vivir con ellos, pero Jaime no podía más. Así es como terminaron los dos días de terror en un piso donde un anciano había sido asesinado y su cuerpo se escondió.
El fiscal solicita “prisión permanente revisable” por el crimen. Pero la defensa ha presentado informes para evitar que el juicio termine con esa condena, argumentando que Jaime sufría del llamado “síndrome del cuidador quemado”, después de siete años cuidando a Don Manuel.
La investigación encontró restos de tablones blancos con los que había construido la caja donde guardaba el cuerpo del anciano. También se encontraron las escrituras de las dos viviendas, y una caja metálica con más de 60.000 euros.