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La gestión de residuos en la región metropolitana de Barcelona está por cambiar radicalmente. El área metropolitana ha anunciado la construcción de 14 nuevas estaciones de gestión de desechos, con el objetivo de mejorar la prevención y reutilización de materiales, así como reducir la cantidad de residuos que terminan en los contenedores gris.
El nuevo modelo de gestión de basura se centra en la prevención y reutilización, y no solo en la recogida selectiva. El director de servicios de prevención y gestión de residuos del AMB, Miquel Trullols, sostiene que el sistema que están desarrollando "no está ideado para resolver los problemas de reciclaje de los municipios, sino que se adaptará a los nuevos sistemas de recogida selectiva".
El objetivo es reducir la cantidad de residuos encontenedor gris y aumentar la cantidad de materia orgánica. En este sentido, el AMB dispone de 6 nuevas instalaciones para tratar esta materia y convertirla en productos secundarios, como abono para el campo.
Además, se están trabajando en la creación de dos nuevos SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) textil y otro para pañales y textiles sanitarios en general. Estos sistemas permitirán a las empresas que ponen productos en el mercado asumir la responsabilidad conjunta y sin ánimo de lucro de la gestión de los residuos que esos artículos generan.
El AMB también pretende evitar que el residuo exista, ya que una de las necesidades es evitarte el desperdicio alimentario. El 40% de la comida se desperdicia y hay puntos donde recuperar alimentos.
Otra de las necesidades es crear un centro de recuperación para muebles y un almacén logístico para gestionar entradas grandes y variadas. También se están trabajando en la creación de una red de reutilización vinculada a servicios de reparación, con el objetivo de favorecer el acceso a estas herramientas de prevención.
Finalmente, se está incorporando una planta de transferencia destinada a trasladar residuos que, tras un pretratamiento, puedan derivarse a los circuitos adecuados. También se están trabajando en la creación de una planta de inertes centrada sobre todo en los residuos de obras domésticas y no industriales.
El objetivo es reducir la cantidad de residuos y aumentar la reutilización, lo que puede suponer un ahorro de entre 15 y 18 millones de euros al año.
El nuevo modelo de gestión de basura se centra en la prevención y reutilización, y no solo en la recogida selectiva. El director de servicios de prevención y gestión de residuos del AMB, Miquel Trullols, sostiene que el sistema que están desarrollando "no está ideado para resolver los problemas de reciclaje de los municipios, sino que se adaptará a los nuevos sistemas de recogida selectiva".
El objetivo es reducir la cantidad de residuos encontenedor gris y aumentar la cantidad de materia orgánica. En este sentido, el AMB dispone de 6 nuevas instalaciones para tratar esta materia y convertirla en productos secundarios, como abono para el campo.
Además, se están trabajando en la creación de dos nuevos SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) textil y otro para pañales y textiles sanitarios en general. Estos sistemas permitirán a las empresas que ponen productos en el mercado asumir la responsabilidad conjunta y sin ánimo de lucro de la gestión de los residuos que esos artículos generan.
El AMB también pretende evitar que el residuo exista, ya que una de las necesidades es evitarte el desperdicio alimentario. El 40% de la comida se desperdicia y hay puntos donde recuperar alimentos.
Otra de las necesidades es crear un centro de recuperación para muebles y un almacén logístico para gestionar entradas grandes y variadas. También se están trabajando en la creación de una red de reutilización vinculada a servicios de reparación, con el objetivo de favorecer el acceso a estas herramientas de prevención.
Finalmente, se está incorporando una planta de transferencia destinada a trasladar residuos que, tras un pretratamiento, puedan derivarse a los circuitos adecuados. También se están trabajando en la creación de una planta de inertes centrada sobre todo en los residuos de obras domésticas y no industriales.
El objetivo es reducir la cantidad de residuos y aumentar la reutilización, lo que puede suponer un ahorro de entre 15 y 18 millones de euros al año.