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El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) ha anunciado la construcción de 14 nuevas estaciones de gestión de desechos, que se integrarán en un nuevo modelo de gestión de residuos centrado en la prevención y la reutilización. El objetivo es reducir el volumen de basura acumulada en la fracción resto del contenedor gris, mientras que aumenta la cantidad de materia orgánica tratada.
El director de servicios de prevención y gestión de residuos del AMB, Miquel Trullols, sostiene que este nuevo sistema se adaptará a los nuevos sistemas de recogida selectiva y no está diseñado para resolver problemas de reciclaje en municipios. En cambio, se enfoca en dar respuesta a un escenario en el que la cantidad de residuos generados puede aumentar debido a la creciente conciencia sobre el medio ambiente.
Las nuevas estaciones de gestión de desechos se centrarán en la reutilización y la prevención, con el objetivo de reducir la cantidad de basura que llega a los sistemas de tratamiento. El AMB también ha anunciado la construcción de seis nuevas instalaciones para tratar residuos orgánicos, lo que permitirá producir abono para el campo y otros productos secundarios.
Además, el AMB está trabajando en la creación de un SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) textil y otro para pañales y textiles sanitarios. El objetivo es que empresas que ponen productos en el mercado se hagan cargo de la gestión de los residuos generados por esos artículos, lo que reducirá el volumen de basura acumulada.
El nuevo modelo también busca evitar que el residuo exista, ya que hay cinco necesidades de prevención que requieren infraestructura específica. Estas incluyen la evitación del despilfarro alimentario, la creación de una planta de limpieza de envases y la instalación de un centro de recuperación de muebles.
El AMB también está trabajando en la creación de una red de reutilización vinculada a servicios de reparación. El objetivo es que las funciones de reparación, intercambio y segunda mano no dependan de iniciativas aisladas, sino que puedan articularse en centros cívicos, asociaciones de barrio.
El modelo también incluye la construcción de una planta de transferencia destinada a trasladar residuos que pueden derivarse a los circuitos adecuados y una planta de inertes centrada sobre todo en los residuos de obras domésticas y no industriales. El objetivo es reciclar estos materiales para transformarlos en productos que el sector de la construcción pueda aprovechar.
Según Miquel Trullols, la reorganización del sistema tendrá un impacto económico que puede suponer un ahorro de entre 15 y 18 millones de euros al año.
El director de servicios de prevención y gestión de residuos del AMB, Miquel Trullols, sostiene que este nuevo sistema se adaptará a los nuevos sistemas de recogida selectiva y no está diseñado para resolver problemas de reciclaje en municipios. En cambio, se enfoca en dar respuesta a un escenario en el que la cantidad de residuos generados puede aumentar debido a la creciente conciencia sobre el medio ambiente.
Las nuevas estaciones de gestión de desechos se centrarán en la reutilización y la prevención, con el objetivo de reducir la cantidad de basura que llega a los sistemas de tratamiento. El AMB también ha anunciado la construcción de seis nuevas instalaciones para tratar residuos orgánicos, lo que permitirá producir abono para el campo y otros productos secundarios.
Además, el AMB está trabajando en la creación de un SCRAP (Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor) textil y otro para pañales y textiles sanitarios. El objetivo es que empresas que ponen productos en el mercado se hagan cargo de la gestión de los residuos generados por esos artículos, lo que reducirá el volumen de basura acumulada.
El nuevo modelo también busca evitar que el residuo exista, ya que hay cinco necesidades de prevención que requieren infraestructura específica. Estas incluyen la evitación del despilfarro alimentario, la creación de una planta de limpieza de envases y la instalación de un centro de recuperación de muebles.
El AMB también está trabajando en la creación de una red de reutilización vinculada a servicios de reparación. El objetivo es que las funciones de reparación, intercambio y segunda mano no dependan de iniciativas aisladas, sino que puedan articularse en centros cívicos, asociaciones de barrio.
El modelo también incluye la construcción de una planta de transferencia destinada a trasladar residuos que pueden derivarse a los circuitos adecuados y una planta de inertes centrada sobre todo en los residuos de obras domésticas y no industriales. El objetivo es reciclar estos materiales para transformarlos en productos que el sector de la construcción pueda aprovechar.
Según Miquel Trullols, la reorganización del sistema tendrá un impacto económico que puede suponer un ahorro de entre 15 y 18 millones de euros al año.