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Marina Abramovic tiene algo de sacerdotisa: elegancia, pelo azabache y un cutis milagroso a los 79 años. La artista ha recorrido el cielo y el infierno, visto desmoronarse dictaduras y se ha enfrentado al sufrimiento de un país que dejó de existir.
"Después del funeral del mariscal Tito, en lugar de un país éramos seis... Eso marcó mi vida. Yo pertenezco al viejo país, a Yugoslavia", cuenta sobre su última obra, la inclasificable y monumental "Balkan Erotic Epic". La artista estrena esta sábado y empieza precisamente con el funeral de Tito.
"Los balcánicos somos infelices cuando estamos en nuestro país, pero lo somos aún más cuando estamos fuera. Nunca hay paz en el alma. Así es como surgen todos los Dostoyevskis...", explica sobre su espíritu eslavo.
Abramovic se siente "como si volviera a casa" en Barcelona, donde agotó todas las entradas de "Las siete muertes de Maria Callas" y deslumbró en el Teatro Real de Madrid con "Vida y muerte de Marina Abramovic". "Me encanta España en general porque tiene mucho que ver con el drama y la pasión", confiesa.
En su última obra, la artista nos lleva por todo el mundo hasta 2028. Con un formato más teatral y 70 intérpretes, "Balkan Erotic Epic" es una gran coproducción internacional. Dura casi cuatro horas y solo es apta para mayores de 18 años.
Abramovic ha pasado 60 años haciendo "performances" y este año cumplirá 80, ya no necesita demostrar nada. Ha presentado algunas de sus obras más duras y extremas, como "Rhythm 0" (1974), donde dejó que el público usara 72 objetos sobre su cuerpo inmóvil.
En "Balkan Erotic Epic", la figura de su madre ha estado presente en su obra: ella misma la encarnaba en "Vida y muerte de Marina Abramovic". Y ahora la convierte en un personaje principal. Su particular reconciliación consiste en liberar a su madre a través de la pasión y el sexo. La verdad es que ha sido muy terapéutico.
Abramovic dice que "la opera es un arte un poco pasado de moda" y apostar por este tipo de obra es revolucionario y muy valiente. Es una nueva forma de arte que no se había presentado nunca. Y está orgullosa porque estamos uniendo por primera vez danza, performance, música electrónica, drum & bass, animación, proyecciones de vídeo, ciertos elementos de escenografía... La combinación es una locura.
"Después del funeral del mariscal Tito, en lugar de un país éramos seis... Eso marcó mi vida. Yo pertenezco al viejo país, a Yugoslavia", cuenta sobre su última obra, la inclasificable y monumental "Balkan Erotic Epic". La artista estrena esta sábado y empieza precisamente con el funeral de Tito.
"Los balcánicos somos infelices cuando estamos en nuestro país, pero lo somos aún más cuando estamos fuera. Nunca hay paz en el alma. Así es como surgen todos los Dostoyevskis...", explica sobre su espíritu eslavo.
Abramovic se siente "como si volviera a casa" en Barcelona, donde agotó todas las entradas de "Las siete muertes de Maria Callas" y deslumbró en el Teatro Real de Madrid con "Vida y muerte de Marina Abramovic". "Me encanta España en general porque tiene mucho que ver con el drama y la pasión", confiesa.
En su última obra, la artista nos lleva por todo el mundo hasta 2028. Con un formato más teatral y 70 intérpretes, "Balkan Erotic Epic" es una gran coproducción internacional. Dura casi cuatro horas y solo es apta para mayores de 18 años.
Abramovic ha pasado 60 años haciendo "performances" y este año cumplirá 80, ya no necesita demostrar nada. Ha presentado algunas de sus obras más duras y extremas, como "Rhythm 0" (1974), donde dejó que el público usara 72 objetos sobre su cuerpo inmóvil.
En "Balkan Erotic Epic", la figura de su madre ha estado presente en su obra: ella misma la encarnaba en "Vida y muerte de Marina Abramovic". Y ahora la convierte en un personaje principal. Su particular reconciliación consiste en liberar a su madre a través de la pasión y el sexo. La verdad es que ha sido muy terapéutico.
Abramovic dice que "la opera es un arte un poco pasado de moda" y apostar por este tipo de obra es revolucionario y muy valiente. Es una nueva forma de arte que no se había presentado nunca. Y está orgullosa porque estamos uniendo por primera vez danza, performance, música electrónica, drum & bass, animación, proyecciones de vídeo, ciertos elementos de escenografía... La combinación es una locura.