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La ciudad de Albacete se encuentra en el umbral del caos debido a la saturación de su red de saneamiento. El alcalde, Manuel Serrano, ha declarado la fase de emergencia del Plan Territorial Municipal (Platemón) y ha acusado directamente a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) de inacción ante las inundaciones que amenazan con arrasar los barrios bajos.
Serrano explica que el origen del problema no está en las lluvias caídas en Albacete, sino en los episodios continuados de lluvia registrados durante las últimas semanas en la Sierra de Alcaraz y en municipios como Alcaraz, Masegoso, El Jardín, El Robledo, Balazote y Lezuza. Según el alcalde, podrían haberse acumulado entre 400 y 500 litros por metro cuadrado en el último mes, un volumen que canaliza hacia Albacete a través del río Jardín y los canales de la Lobera y el Acequión hasta el canal de María Cristina.
La ciudad se encuentra con inundaciones de hasta un palmo de altura en viviendas en planta baja y locales comerciales en calles como Letur, Paseo de la Cuba, Gabriel Ciscar o Juan de Toledo. El agua que aflora, de color marrón, arrastra sedimentos procedentes del propio canal. En el número 35 de la calle Gabriel Ciscar, dos personas han sido reubicadas tras anegarse su vivienda.
El alcalde ha reconocido que el achique continuo por parte de Bomberos y Policía Local resulta insuficiente mientras la red siga saturada, ya que el agua extraída puede trasladar el problema a inmuebles colindantes. Serrano ha mostrado las tres cartas remitidas a la CHJ y ha solicitado formalmente reducir "con carácter de urgencia" la lámina de agua que circula por el canal de María Cristina.
El alcalde ha defendido que el canal de María Cristina fue concebido como un aliviadero puntual ante lluvias torrenciales, no como un cauce permanente durante días. "Si lo convertimos en un río continuo, inunda la ciudad por el subsuelo", ha advertido.
Serrano ha concluido reiterando que la única solución técnica viable pasa por impedir temporalmente que siga llegando agua a la ciudad hasta que los colectores se alivien. Ha insistido en su exigencia de una intervención inmediata por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar para evitar que la situación se agrave en caso de nuevas precipitaciones.
Serrano explica que el origen del problema no está en las lluvias caídas en Albacete, sino en los episodios continuados de lluvia registrados durante las últimas semanas en la Sierra de Alcaraz y en municipios como Alcaraz, Masegoso, El Jardín, El Robledo, Balazote y Lezuza. Según el alcalde, podrían haberse acumulado entre 400 y 500 litros por metro cuadrado en el último mes, un volumen que canaliza hacia Albacete a través del río Jardín y los canales de la Lobera y el Acequión hasta el canal de María Cristina.
La ciudad se encuentra con inundaciones de hasta un palmo de altura en viviendas en planta baja y locales comerciales en calles como Letur, Paseo de la Cuba, Gabriel Ciscar o Juan de Toledo. El agua que aflora, de color marrón, arrastra sedimentos procedentes del propio canal. En el número 35 de la calle Gabriel Ciscar, dos personas han sido reubicadas tras anegarse su vivienda.
El alcalde ha reconocido que el achique continuo por parte de Bomberos y Policía Local resulta insuficiente mientras la red siga saturada, ya que el agua extraída puede trasladar el problema a inmuebles colindantes. Serrano ha mostrado las tres cartas remitidas a la CHJ y ha solicitado formalmente reducir "con carácter de urgencia" la lámina de agua que circula por el canal de María Cristina.
El alcalde ha defendido que el canal de María Cristina fue concebido como un aliviadero puntual ante lluvias torrenciales, no como un cauce permanente durante días. "Si lo convertimos en un río continuo, inunda la ciudad por el subsuelo", ha advertido.
Serrano ha concluido reiterando que la única solución técnica viable pasa por impedir temporalmente que siga llegando agua a la ciudad hasta que los colectores se alivien. Ha insistido en su exigencia de una intervención inmediata por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar para evitar que la situación se agrave en caso de nuevas precipitaciones.