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El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, habla por boca cerrada sobre los pisos turísticos ilegales. En una rueda de prensa hace dos semanas, anunció que "vamos a hacer todo lo necesario" para luchar contra este fenómeno, pero en realidad sigue permitiéndose que sigan operando.
En Madrid hay más de 15.000 pisos turísticos ilegales, según cifras del Ministerio de Consumo. Pero en la práctica, estos lugares siguen siendo una realidad para los turistas que buscan alojamiento a precios accesibles. Los propietarios de estos pisos no se inmutan y siguen con su negocio sin problemas.
Un ejemplo claro es el número 41 de la calle de Valverde, en pleno barrio de Malasaña. Aquí se anuncian apartamentos turísticos por miles de euros al mes. A pesar de que el Ayuntamiento de Madrid ha denegado dos veces el cambio de uso residencial a uso de hospedaje para este edificio, los pisos siguen estando disponibles en Booking y Airbnb.
La falta de control de parte del Ayuntamiento sobre estos pisos turísticos es preocupante. Durante la última reunión del Pleno municipal, el delegado de Urbanismo no hizo alusión a los anuncios publicados en los portales, ni a si prevé alguna intervención sobre el inmueble de Valverde 41.
El alcalde Martínez-Almeida ha anunciado que el número de pisos turísticos en Madrid ha disminuido. Pero esto se refiere solo al número de anuncios en Airbnb. De hecho, el número de viviendas turísticas ilegales sigue aumentando.
Los partidos de la oposición están criticando a Martínez-Almeida por su falta de acción en este tema. El grupo socialista interpuso una denuncia ante la Agencia de Actividades para que se emita la orden de cese, y pide una inspección para que se emita la orden de cese.
Los vecinos del barrio de Malasaña están harto de los pisos turísticos. Algunos incluso han sido testigos de cómo estos edificios se convierten en lugares de ir y venir constantes, sin ninguna regulación.
El caso de Valverde 41 es un ejemplo del "colmo del cinismo" del Ayuntamiento. Los propietarios no tardarán en subsanar los peros detectados, y la realidad es que a efectos prácticos no necesitan ningún plan especial para operar sin licencia.
En resumen, el alcalde de Madrid sigue permitiéndose que los pisos turísticos ilegales sigan operando. Es hora de que tome medidas reales para regular este fenómeno y proteger a los madrileños.
En Madrid hay más de 15.000 pisos turísticos ilegales, según cifras del Ministerio de Consumo. Pero en la práctica, estos lugares siguen siendo una realidad para los turistas que buscan alojamiento a precios accesibles. Los propietarios de estos pisos no se inmutan y siguen con su negocio sin problemas.
Un ejemplo claro es el número 41 de la calle de Valverde, en pleno barrio de Malasaña. Aquí se anuncian apartamentos turísticos por miles de euros al mes. A pesar de que el Ayuntamiento de Madrid ha denegado dos veces el cambio de uso residencial a uso de hospedaje para este edificio, los pisos siguen estando disponibles en Booking y Airbnb.
La falta de control de parte del Ayuntamiento sobre estos pisos turísticos es preocupante. Durante la última reunión del Pleno municipal, el delegado de Urbanismo no hizo alusión a los anuncios publicados en los portales, ni a si prevé alguna intervención sobre el inmueble de Valverde 41.
El alcalde Martínez-Almeida ha anunciado que el número de pisos turísticos en Madrid ha disminuido. Pero esto se refiere solo al número de anuncios en Airbnb. De hecho, el número de viviendas turísticas ilegales sigue aumentando.
Los partidos de la oposición están criticando a Martínez-Almeida por su falta de acción en este tema. El grupo socialista interpuso una denuncia ante la Agencia de Actividades para que se emita la orden de cese, y pide una inspección para que se emita la orden de cese.
Los vecinos del barrio de Malasaña están harto de los pisos turísticos. Algunos incluso han sido testigos de cómo estos edificios se convierten en lugares de ir y venir constantes, sin ninguna regulación.
El caso de Valverde 41 es un ejemplo del "colmo del cinismo" del Ayuntamiento. Los propietarios no tardarán en subsanar los peros detectados, y la realidad es que a efectos prácticos no necesitan ningún plan especial para operar sin licencia.
En resumen, el alcalde de Madrid sigue permitiéndose que los pisos turísticos ilegales sigan operando. Es hora de que tome medidas reales para regular este fenómeno y proteger a los madrileños.