¡Ay, caramba! ¡Estoy tan emocionada como un loco! La idea de que Madrid o Barcelona albergue la final del Mundial 2030 es algo que me hace pensar en todo lo bueno que podemos hacer como sociedad. Un evento de ese nivel puede generar una gran cantidad de empleos y oportunidades para los jóvenes, y también puede impulsar el turismo y la economía local.
Pero, ¡ay, caramba! ¡también me da un poco de miedo! Imagínate que Madrid se convierta en el centro del mundo durante 5 días y luego desaparece para siempre. ¿Qué pasará con todos los empleados del estadio? ¿Y con la ciudad en general?
En cualquier caso, creo que sea una gran oportunidad para España demostrar su capacidad y profesionalismo en el organismo de grandes eventos deportivos. Y, ¡ay, caramba! ¡la historia de nuestro país en términos de organización de Mundiales es un tema muy noble! Desde la edición de 1982 hasta ahora, hemos demostrado ser una gran nación capaz de hacerlo todo.
Y, ¡hmm! La competencia entre Madrid y Barcelona es algo que me hace feliz. Ambas ciudades tienen sus propias ventajas y desventajas, pero al final, creo que sea la ciudad con más corazón y pasión la que se llevará el título. ¡Vamos, Madrid o Barcelona, demostrad vuestra granza!