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En varias líneas de alta velocidad, los maquinistas han denunciado vibraciones anómalas que podrían poner en riesgo el desgaste excesivo de la infraestructura ferroviaria. Los síndicos del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) sostienen que esta alta velocidad no solo agota a los trenes, sino también al sistema de infraestructuras que las apoyan.
La organización ha identificado varios puntos de preocupación en diferentes corredores, donde los problemas de vibraciones pueden llevar a la aparición de "botes" o golpes en el suelo ferroviario. Según SEMAF, estas vibraciones intensas y exponenciales pueden provocar una mayor desgaste de la infraestructura, lo que podría dar lugar a fallas estructurales.
El problema es particularmente grave en líneas con alta densidad de circulación y donde se acumulan pequeñas imperfecciones. Uno de los casos más recientes es el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Andalucía, que ha sido citado como ejemplo de las vibraciones anómalas. La organización ha alertado que este tipo de situaciones pueden ocurrir en cualquier tramo de la red, y no solo se limitan a los puntos señalados por SEMAF.
El gobierno español parece descuidar el problema, ya que desestimó las recomendaciones del sindicato y no dio mayor trascendencia al tema. Aunque SEMAF ha asegurado que la seguridad no está en riesgo, hay preocupación sobre el posible fallo de algunos elementos de la infraestructura ferroviaria debido a vibraciones excesivas.
Adif, la empresa responsable de la gestión del sistema ferroviario español, ha tomado medidas para reducir la velocidad máxima en varios tramos. Por ejemplo, se ha establecido una velocidad de 160 kilómetros por hora en el tramo entre Cetina (Aragón) y Mejorada del Campo (Madrid), cuya longitud alcanza los 150 kilómetros.
En resumen, SEMAF alerta sobre la necesidad de limitar las velocidades máximas de circulación en diferentes líneas de alta velocidad debido a vibraciones anómalas que podrían provocar un mayor desgaste de la infraestructura. Los síndicos apuntan a reducir estas velocidades para evitar fallas estructurales y garantizar la seguridad de los pasajeros y personal ferroviario.
La organización ha identificado varios puntos de preocupación en diferentes corredores, donde los problemas de vibraciones pueden llevar a la aparición de "botes" o golpes en el suelo ferroviario. Según SEMAF, estas vibraciones intensas y exponenciales pueden provocar una mayor desgaste de la infraestructura, lo que podría dar lugar a fallas estructurales.
El problema es particularmente grave en líneas con alta densidad de circulación y donde se acumulan pequeñas imperfecciones. Uno de los casos más recientes es el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Andalucía, que ha sido citado como ejemplo de las vibraciones anómalas. La organización ha alertado que este tipo de situaciones pueden ocurrir en cualquier tramo de la red, y no solo se limitan a los puntos señalados por SEMAF.
El gobierno español parece descuidar el problema, ya que desestimó las recomendaciones del sindicato y no dio mayor trascendencia al tema. Aunque SEMAF ha asegurado que la seguridad no está en riesgo, hay preocupación sobre el posible fallo de algunos elementos de la infraestructura ferroviaria debido a vibraciones excesivas.
Adif, la empresa responsable de la gestión del sistema ferroviario español, ha tomado medidas para reducir la velocidad máxima en varios tramos. Por ejemplo, se ha establecido una velocidad de 160 kilómetros por hora en el tramo entre Cetina (Aragón) y Mejorada del Campo (Madrid), cuya longitud alcanza los 150 kilómetros.
En resumen, SEMAF alerta sobre la necesidad de limitar las velocidades máximas de circulación en diferentes líneas de alta velocidad debido a vibraciones anómalas que podrían provocar un mayor desgaste de la infraestructura. Los síndicos apuntan a reducir estas velocidades para evitar fallas estructurales y garantizar la seguridad de los pasajeros y personal ferroviario.