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Los inmunólogos españoles han lanzado un fuerte llamado a rectificar las afirmaciones de Robert F. Kennedy Jr., el secretario estadounidense de Salud, sobre la relación entre vacunas y autismo. En una declaración categórica, la Sociedad Española de Inmunología (SEI) ha rechazado tajantemente esta asociación, que contradice la evidencia científica acumulada.
La SEI afirma que numerosos estudios epidemiológicos de gran tamaño, realizados en distintos países y con metodologías rigurosas, no han encontrado ningún vínculo entre mayor exposición a adyuvantes de aluminio en vacunas infantiles y el riesgo de autismo. En efecto, se menciona como ejemplo un estudio reciente llevado a cabo en Dinamarca, donde se evaluó la exposición a estos adyuvantes y su relación con 50 condiciones crónicas, incluido el autismo, sin encontrar ninguna asociación.
Otras metaanálisis que incluyen millones de participantes también han confirmado de forma consistente que las vacunas no aumentan el riesgo de autismo. Esta posición es compartida por organismos internacionales de referencia como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y otras agencias sanitarias.
En este contexto, la SEI ha criticado las afirmaciones de Kennedy Jr., que han sido calificadas como "científicamente improcedentes y comunicativamente irresponsables". La organización española de inmunología considera que emitir un mensaje ambiguo en este tema puede generar confusión entre profesionales sanitarios y la población general, debilitar la confianza en los programas de vacunación infantil y reavivar narrativas pseudocientíficas.
Por ello, la SEI ha instado a los CDC a rectificar sus afirmaciones, proporcionar información que refleje fielmente la evidencia científica acumulada y evitar expresiones que puedan interpretarse como una reapertura de un debate científico ampliamente zanjado. La organización española de inmunología también ha recordado que cualquier debilitamiento de la confianza vacunal puede generar descensos en coberturas y brotes de enfermedades prevenibles, como ya ha ocurrido en el pasado.
La SEI afirma que numerosos estudios epidemiológicos de gran tamaño, realizados en distintos países y con metodologías rigurosas, no han encontrado ningún vínculo entre mayor exposición a adyuvantes de aluminio en vacunas infantiles y el riesgo de autismo. En efecto, se menciona como ejemplo un estudio reciente llevado a cabo en Dinamarca, donde se evaluó la exposición a estos adyuvantes y su relación con 50 condiciones crónicas, incluido el autismo, sin encontrar ninguna asociación.
Otras metaanálisis que incluyen millones de participantes también han confirmado de forma consistente que las vacunas no aumentan el riesgo de autismo. Esta posición es compartida por organismos internacionales de referencia como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y otras agencias sanitarias.
En este contexto, la SEI ha criticado las afirmaciones de Kennedy Jr., que han sido calificadas como "científicamente improcedentes y comunicativamente irresponsables". La organización española de inmunología considera que emitir un mensaje ambiguo en este tema puede generar confusión entre profesionales sanitarios y la población general, debilitar la confianza en los programas de vacunación infantil y reavivar narrativas pseudocientíficas.
Por ello, la SEI ha instado a los CDC a rectificar sus afirmaciones, proporcionar información que refleje fielmente la evidencia científica acumulada y evitar expresiones que puedan interpretarse como una reapertura de un debate científico ampliamente zanjado. La organización española de inmunología también ha recordado que cualquier debilitamiento de la confianza vacunal puede generar descensos en coberturas y brotes de enfermedades prevenibles, como ya ha ocurrido en el pasado.