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El mercado del transporte de mercancías en España está en crisis y se están recurriendo a soluciones inusuales. Los camioneros extranjeros, originarios de Sudamérica y otros países, son los nuevos reyes de la carretera. "Son como las vacaciones", nos dice Lee Tylor, uno de los conductores de Camionaje, que desde 2005 conduce en España.
La realidad es que muchos españoles ya no quieren llevar un camión. La profesión se ha vuelto demasiado sacrificada y a menudo no se cobra lo que debería. "No tiene sentido estar allí mientras hay gente dispuesta a trabajar", declara José Luis Conejo, gerente de la empresa Camionaje.
El sector transportista en España está atravesando una crisis. La jubilación de muchos trabajadores y la falta de recambio generacional han llevado a muchas empresas a tener dificultades para encontrar camioneros. Ante esta tesitura, las vacantes están siendo cubiertas sobre todo con trabajadores extranjeros.
El acuerdo entre España y muchos países latinoamericanos ha permitido que conductores de estos países trabajen en el Reino Unido, lo que ha facilitado la contratación de camioneros en España. Sin embargo, la presencia de trabajadores extranjeros también plantea retos. "La cuestión no es tan solo el sueldo", dice Conejo. "Hay un problema de calidad del trabajo y hay personas dispuestas a trabajar más horas que las mínimas".
Para lograr una mayor conciliación entre el trabajo y la vida familiar, algunas empresas han comenzado a financiar los carnets de conducir necesarios para que sus empleados puedan realizar viajes internacionales. "Es una forma de fidelizar a nuestros trabajadores", explica Conejo.
La crisis del transporte en España es un problema viejo, pero la solución parece estar en el extranjero. Los conductores camioneros son los nuevos reyes de la carretera, y aunque muchos no lo aceptan como una realidad, otros se están adaptando al nuevo mundo del trabajo. "Es jodido", nos dice Ciprian Podaru, un conductor rumano que ha estado trabajando en España durante 15 años. "Pero me gusta conducir y puedo hacerlo mejor con el camión".
La realidad es que muchos españoles ya no quieren llevar un camión. La profesión se ha vuelto demasiado sacrificada y a menudo no se cobra lo que debería. "No tiene sentido estar allí mientras hay gente dispuesta a trabajar", declara José Luis Conejo, gerente de la empresa Camionaje.
El sector transportista en España está atravesando una crisis. La jubilación de muchos trabajadores y la falta de recambio generacional han llevado a muchas empresas a tener dificultades para encontrar camioneros. Ante esta tesitura, las vacantes están siendo cubiertas sobre todo con trabajadores extranjeros.
El acuerdo entre España y muchos países latinoamericanos ha permitido que conductores de estos países trabajen en el Reino Unido, lo que ha facilitado la contratación de camioneros en España. Sin embargo, la presencia de trabajadores extranjeros también plantea retos. "La cuestión no es tan solo el sueldo", dice Conejo. "Hay un problema de calidad del trabajo y hay personas dispuestas a trabajar más horas que las mínimas".
Para lograr una mayor conciliación entre el trabajo y la vida familiar, algunas empresas han comenzado a financiar los carnets de conducir necesarios para que sus empleados puedan realizar viajes internacionales. "Es una forma de fidelizar a nuestros trabajadores", explica Conejo.
La crisis del transporte en España es un problema viejo, pero la solución parece estar en el extranjero. Los conductores camioneros son los nuevos reyes de la carretera, y aunque muchos no lo aceptan como una realidad, otros se están adaptando al nuevo mundo del trabajo. "Es jodido", nos dice Ciprian Podaru, un conductor rumano que ha estado trabajando en España durante 15 años. "Pero me gusta conducir y puedo hacerlo mejor con el camión".