DebateAndino
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La IA sigue siendo un motor de crecimiento pero su eficiencia es cuestionada. El 56% de los ejecutivos consultados por PwC no ha visto incrementos en sus beneficios e ingresos gracias a la aplicación de planes de inversión de la IA.
A pesar de su capacidad para catapultar a máximos históricos como Nvidia, el espectacular rally alcista de los valores con sello IA en 2025 es criticado. Los analistas recomiendan que sus clientes vigilen sus movimientos inversores y busquen información sobre las cuentas de las empresas que componen sus carteras.
Sin embargo, un tercio de los consultados por PwC ha elevado sus tasas de retorno de ingresos gracias a la IA. El 26% ha reducido costes, pero solo el 12% ha logrado crecer y ganar eficiencia al mismo tiempo.
Los ejecutivos no se sienten cómodos con el clima económico actual. Solo el 30% se declara muy confiado en aumentar los ingresos de sus compañías en los próximos doce meses, lo que es menos del 56% del año anterior y mucho menos del 56% de 2022.
La IA no compensa aún sus millonarias inyecciones de capital. Los CEO reconocen que genera valor cuando se despliega a escala, pero necesita una intensa integración en procesos internos clave y apoyo en infraestructuras de datos y cambios organizativos profundos.
El panel de encuestados deja un primer aviso a navegantes: la innovación de la tecnología IA avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para absorberla. El 31% de los directivos considera que su empresa está muy expuesta a pérdidas financieras significativas por ciberataques, y el 20% anticipa problemas derivados del proteccionismo y los aranceles recíprocos.
La IA sigue siendo un motor de crecimiento, pero su eficiencia es cuestionada. El 56% de los ejecutivos consultados por PwC no ha visto incrementos en sus beneficios e ingresos gracias a la aplicación de planes de inversión de la IA.
Un tercio de los consultados ha elevado sus tasas de retorno de ingresos, pero solo el 12% ha logrado crecer y ganar eficiencia al mismo tiempo. Los ejecutivos no se sienten cómodos con el clima económico actual, y solo el 30% se declara muy confiado en aumentar los ingresos de sus compañías.
La IA no compensa aún sus millonarias inyecciones de capital. Los CEO reconocen que genera valor cuando se despliega a escala, pero necesita una intensa integración en procesos internos clave y apoyo en infraestructuras de datos y cambios organizativos profundos.
El panel de encuestados deja un primer aviso a navegantes: la innovación de la tecnología IA avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para absorberla. El 31% de los directivos considera que su empresa está muy expuesta a pérdidas financieras significativas por ciberataques, y el 20% anticipa problemas derivados del proteccionismo y los aranceles recíprocos.
La IA sigue siendo un motor de crecimiento, pero su eficiencia es cuestionada. El 56% de los ejecutivos consultados por PwC no ha visto incrementos en sus beneficios e ingresos gracias a la aplicación de planes de inversión de la IA.
Un tercio de los consultados ha elevado sus tasas de retorno de ingresos, pero solo el 12% ha logrado crecer y ganar eficiencia al mismo tiempo. Los ejecutivos no se sienten cómodos con el clima económico actual, y solo el 30% se declara muy confiado en aumentar los ingresos de sus compañías.
La IA no compensa aún sus millonarias inyecciones de capital. Los CEO reconocen que genera valor cuando se despliega a escala, pero necesita una intensa integración en procesos internos clave y apoyo en infraestructuras de datos y cambios organizativos profundos.
El panel de encuestados deja un primer aviso a navegantes: la innovación de la tecnología IA avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para absorberla. El 31% de los directivos considera que su empresa está muy expuesta a pérdidas financieras significativas por ciberataques, y el 20% anticipa problemas derivados del proteccionismo y los aranceles recíprocos.
Los ejecutivos están buscando diversificar sus inversiones y se acercan a España como destino preferente. El mercado español aparece como uno de los destinos que ganan peso en el radar inversor de estos grandes directivos globales, aunque aún en un segundo escalón inferior al de EEUU o las grandes economías de Europa.
Un 8% de los CEO encuestados por PwC que planean inversiones internacionales sitúa a España entre los tres principales destinos en los próximos doce meses. El mercado español se sitúa así por delante de mercados europeos periféricos y en cotas de atracción de capital similares a la de países como Francia o Singapur.
Los ejecutivos están buscando diversificar sus inversiones y se acercan a España como destino preferente. El mercado español aparece como uno de los destinos que ganan peso en el radar inversor de estos grandes directivos globales, aunque aún en un segundo escalón inferior al de EEUU o las grandes economías de Europa.
Un 8% de los CEO encuestados por PwC que planean inversiones internacionales sitúa a España entre los tres principales destinos en los próximos doce meses. El mercado español se sitúa así por delante de mercados europeos periféricos y en cotas de atracción de capital similares a la de países como Francia o Singapur.
La innovación es clave para la reconversión empresarial. La mitad de los CEO dice que la I+D+i es un componente crítico de su estrategia, pero solo uno de cada cuatro declara tolerar proyectos de alto riesgo.
El resultado es un exceso de retórica y una escasez relativa de impacto. Allí donde la innovación se gestiona como un sistema -con disciplina, incentivos claros y mecanismos de aprendizaje-, los beneficios son visibles: más ingresos procedentes de nuevos productos, crecimiento más rápido y márgenes superiores.
La gestión del riesgo climático sigue una lógica similar. Un 42% de los CEO afirma estar al menos moderadamente expuesto a pérdidas financieras derivadas del cambio climático, pero solo un 20% integra estos factores de forma sistemática en decisiones de asignación de capital.
La urgencia cotidiana desplaza sistemáticamente a la reinvención estratégica. Los CEO dedican un 47% de su agenda a cuestiones con horizonte inferior a un año y apenas un 16% a asuntos con impacto a más de cinco años.
A pesar de su capacidad para catapultar a máximos históricos como Nvidia, el espectacular rally alcista de los valores con sello IA en 2025 es criticado. Los analistas recomiendan que sus clientes vigilen sus movimientos inversores y busquen información sobre las cuentas de las empresas que componen sus carteras.
Sin embargo, un tercio de los consultados por PwC ha elevado sus tasas de retorno de ingresos gracias a la IA. El 26% ha reducido costes, pero solo el 12% ha logrado crecer y ganar eficiencia al mismo tiempo.
Los ejecutivos no se sienten cómodos con el clima económico actual. Solo el 30% se declara muy confiado en aumentar los ingresos de sus compañías en los próximos doce meses, lo que es menos del 56% del año anterior y mucho menos del 56% de 2022.
La IA no compensa aún sus millonarias inyecciones de capital. Los CEO reconocen que genera valor cuando se despliega a escala, pero necesita una intensa integración en procesos internos clave y apoyo en infraestructuras de datos y cambios organizativos profundos.
El panel de encuestados deja un primer aviso a navegantes: la innovación de la tecnología IA avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para absorberla. El 31% de los directivos considera que su empresa está muy expuesta a pérdidas financieras significativas por ciberataques, y el 20% anticipa problemas derivados del proteccionismo y los aranceles recíprocos.
La IA sigue siendo un motor de crecimiento, pero su eficiencia es cuestionada. El 56% de los ejecutivos consultados por PwC no ha visto incrementos en sus beneficios e ingresos gracias a la aplicación de planes de inversión de la IA.
Un tercio de los consultados ha elevado sus tasas de retorno de ingresos, pero solo el 12% ha logrado crecer y ganar eficiencia al mismo tiempo. Los ejecutivos no se sienten cómodos con el clima económico actual, y solo el 30% se declara muy confiado en aumentar los ingresos de sus compañías.
La IA no compensa aún sus millonarias inyecciones de capital. Los CEO reconocen que genera valor cuando se despliega a escala, pero necesita una intensa integración en procesos internos clave y apoyo en infraestructuras de datos y cambios organizativos profundos.
El panel de encuestados deja un primer aviso a navegantes: la innovación de la tecnología IA avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para absorberla. El 31% de los directivos considera que su empresa está muy expuesta a pérdidas financieras significativas por ciberataques, y el 20% anticipa problemas derivados del proteccionismo y los aranceles recíprocos.
La IA sigue siendo un motor de crecimiento, pero su eficiencia es cuestionada. El 56% de los ejecutivos consultados por PwC no ha visto incrementos en sus beneficios e ingresos gracias a la aplicación de planes de inversión de la IA.
Un tercio de los consultados ha elevado sus tasas de retorno de ingresos, pero solo el 12% ha logrado crecer y ganar eficiencia al mismo tiempo. Los ejecutivos no se sienten cómodos con el clima económico actual, y solo el 30% se declara muy confiado en aumentar los ingresos de sus compañías.
La IA no compensa aún sus millonarias inyecciones de capital. Los CEO reconocen que genera valor cuando se despliega a escala, pero necesita una intensa integración en procesos internos clave y apoyo en infraestructuras de datos y cambios organizativos profundos.
El panel de encuestados deja un primer aviso a navegantes: la innovación de la tecnología IA avanza más rápido que la capacidad de muchas empresas para absorberla. El 31% de los directivos considera que su empresa está muy expuesta a pérdidas financieras significativas por ciberataques, y el 20% anticipa problemas derivados del proteccionismo y los aranceles recíprocos.
Los ejecutivos están buscando diversificar sus inversiones y se acercan a España como destino preferente. El mercado español aparece como uno de los destinos que ganan peso en el radar inversor de estos grandes directivos globales, aunque aún en un segundo escalón inferior al de EEUU o las grandes economías de Europa.
Un 8% de los CEO encuestados por PwC que planean inversiones internacionales sitúa a España entre los tres principales destinos en los próximos doce meses. El mercado español se sitúa así por delante de mercados europeos periféricos y en cotas de atracción de capital similares a la de países como Francia o Singapur.
Los ejecutivos están buscando diversificar sus inversiones y se acercan a España como destino preferente. El mercado español aparece como uno de los destinos que ganan peso en el radar inversor de estos grandes directivos globales, aunque aún en un segundo escalón inferior al de EEUU o las grandes economías de Europa.
Un 8% de los CEO encuestados por PwC que planean inversiones internacionales sitúa a España entre los tres principales destinos en los próximos doce meses. El mercado español se sitúa así por delante de mercados europeos periféricos y en cotas de atracción de capital similares a la de países como Francia o Singapur.
La innovación es clave para la reconversión empresarial. La mitad de los CEO dice que la I+D+i es un componente crítico de su estrategia, pero solo uno de cada cuatro declara tolerar proyectos de alto riesgo.
El resultado es un exceso de retórica y una escasez relativa de impacto. Allí donde la innovación se gestiona como un sistema -con disciplina, incentivos claros y mecanismos de aprendizaje-, los beneficios son visibles: más ingresos procedentes de nuevos productos, crecimiento más rápido y márgenes superiores.
La gestión del riesgo climático sigue una lógica similar. Un 42% de los CEO afirma estar al menos moderadamente expuesto a pérdidas financieras derivadas del cambio climático, pero solo un 20% integra estos factores de forma sistemática en decisiones de asignación de capital.
La urgencia cotidiana desplaza sistemáticamente a la reinvención estratégica. Los CEO dedican un 47% de su agenda a cuestiones con horizonte inferior a un año y apenas un 16% a asuntos con impacto a más de cinco años.