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El 6 de febrero de 1939, el Cuartel General del Generalísimo Francisco Franco redactó las Normas para la rendición del Ejército enemigo y ocupación de su territorio. Estas normas, que incluyen una hoja de ruta con instrucciones para los republicanos, señalan que "la rendición de las fuerzas enemigas se hará" en base a varios puntos, como disparar tres salvas de artillería en todos los sectores del frente y permitir la entrada de emisarios franceses.
El documento también incluye una llamada al Consejo Nacional de Defensa republicano para que confirme que el Ejército Rojo está "cautivo y desarmado". Además, se especifica cómo debían formar las tropas y dónde depositar su material. El objetivo era lograr la ocupación total del territorio rojo con la mayor rapidez posible.
La instrucción nº15 es otra parte importante de este plan, que es una guía para los republicanos que desean entregar sus armas y rendirse. En ella se detallan las acciones previstas en las zonas que aún eran de control republicano, como la liberación de las vías de comunicación y la organización de los almacenes y depósitos.
El servicio de inteligencia franquista, el SIPM, diseñó una "milimétrica" operación de espionaje para poner fin a la guerra. Controló e interceptó las comunicaciones de la República, fomentó su división interna y logró mapas de las posiciones que aún quedaban por conquistar. El coronel José Ungría estaba a cargo de esta operación y su objetivo era ganar la guerra y asegurar la victoria.
El 27 de marzo de 1939, el jefe del Ejército del Centro republicano, Adolfo Prada, ordena el cese de hostilidades y comienza a ejecutar el plan final. La 40ª Brigada Mixta desplegada en Ciudad Universitaria (Madrid) emite su último parte de información asegurando que se estaban produciendo las señales impuestas en la hoja de ruta mientras van apareciendo banderas blancas en diferentes lugares del frente.
La República había intentado renegociar los términos en una segunda reunión en Gamonal, pero Franco no aceptó. El libro revela que siete días antes, Franco ya había firmado su adhesión al Pacto anticomunista de Alemania, Italia y Japón, pero lo mantuvo en secreto.
El 28 de marzo se produjo la firma oficial de la entrada de España al pacto auspiciado por el Eje, que no iba a dar ese paso a las puertas de la Segunda Guerra Mundial precisamente contra esos países. En plena operativa de rendición de la República, Franco entró en Madrid sin hacer "ni un solo disparo". La bandera de los golpistas se había izado en el Ministerio de Hacienda desde donde los republicanos dirigieron las últimas horas de la República.
La guerra había terminado y comenzaban cuatro décadas de terror franquista. Miles de personas buscaron en la costa una salida a pesar de que la cúpula republicana sabía que no sería posible. Los franquistas no permitieron una evacuación generalizada y comenzaron a levantar los campos de concentración que albergarían allí a miles de prisioneros.
El documento también incluye una llamada al Consejo Nacional de Defensa republicano para que confirme que el Ejército Rojo está "cautivo y desarmado". Además, se especifica cómo debían formar las tropas y dónde depositar su material. El objetivo era lograr la ocupación total del territorio rojo con la mayor rapidez posible.
La instrucción nº15 es otra parte importante de este plan, que es una guía para los republicanos que desean entregar sus armas y rendirse. En ella se detallan las acciones previstas en las zonas que aún eran de control republicano, como la liberación de las vías de comunicación y la organización de los almacenes y depósitos.
El servicio de inteligencia franquista, el SIPM, diseñó una "milimétrica" operación de espionaje para poner fin a la guerra. Controló e interceptó las comunicaciones de la República, fomentó su división interna y logró mapas de las posiciones que aún quedaban por conquistar. El coronel José Ungría estaba a cargo de esta operación y su objetivo era ganar la guerra y asegurar la victoria.
El 27 de marzo de 1939, el jefe del Ejército del Centro republicano, Adolfo Prada, ordena el cese de hostilidades y comienza a ejecutar el plan final. La 40ª Brigada Mixta desplegada en Ciudad Universitaria (Madrid) emite su último parte de información asegurando que se estaban produciendo las señales impuestas en la hoja de ruta mientras van apareciendo banderas blancas en diferentes lugares del frente.
La República había intentado renegociar los términos en una segunda reunión en Gamonal, pero Franco no aceptó. El libro revela que siete días antes, Franco ya había firmado su adhesión al Pacto anticomunista de Alemania, Italia y Japón, pero lo mantuvo en secreto.
El 28 de marzo se produjo la firma oficial de la entrada de España al pacto auspiciado por el Eje, que no iba a dar ese paso a las puertas de la Segunda Guerra Mundial precisamente contra esos países. En plena operativa de rendición de la República, Franco entró en Madrid sin hacer "ni un solo disparo". La bandera de los golpistas se había izado en el Ministerio de Hacienda desde donde los republicanos dirigieron las últimas horas de la República.
La guerra había terminado y comenzaban cuatro décadas de terror franquista. Miles de personas buscaron en la costa una salida a pesar de que la cúpula republicana sabía que no sería posible. Los franquistas no permitieron una evacuación generalizada y comenzaron a levantar los campos de concentración que albergarían allí a miles de prisioneros.