CulturaLatina
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El discurso político ya ha sido reducido a una sola táctica: el argumento "los demás son peores". Los discursos que ya se ven cada vez más tópicos, donde la política es una especie de juego de estrategia y tácticas, sin mucho espacio para la reflexión o el análisis real.
En la sesión de control del Gobierno en el Congreso, Pedro Sánchez fue interrogado por Alberto Núñez Feijóo sobre el caso de Paco Salazar, su antiguo asesor, cuyo comportamiento misógino en las oficinas del Palacio de La Moncloa fue denunciado por dos empleadas.
La mala gestión o encubrimiento, según algunos, compromete la credibilidad del discurso feminista del PSOE, justo cuando aún resuenan los comentarios de José Luis Ábalos y cuando se habla de casos como Torremolinos o Lugo.
Sánchez tuvo la oportunidad de explicar qué falló en este caso, por qué esas conductas fueron permitidas hasta que no lo detuvieron medios de comunicación como el diario Eldiario.es. Sin embargo, su discurso fue carente de profundidad y no abordó las preguntas que los medios habían planteado.
En lugar de centrarse en la problemática del acoso laboral sexual, Sánchez optó por hablar sobre los datos de acoso, reiterando que el Gobierno protege a las mujeres. Y para justificar esto, se apoyó en las acciones del Partido Popular (PP), lo cual parece una táctica de desviación y desviar la atención.
La verdad es que en política, es difícil decir "yo soy mejor" o "los demás son peores", y más si hablamos sobre cuestiones como el acoso laboral sexual. Pero sí debemos hacerlo, porque en su ausencia, se convierte en un tema delicado y sensible.
En lugar de recurrir a este tipo de tácticas, debemos centrarnos en abordar las causas del problema y encontrar soluciones efectivas para combatir el acoso laboral y cualquier forma de discriminación.
En la sesión de control del Gobierno en el Congreso, Pedro Sánchez fue interrogado por Alberto Núñez Feijóo sobre el caso de Paco Salazar, su antiguo asesor, cuyo comportamiento misógino en las oficinas del Palacio de La Moncloa fue denunciado por dos empleadas.
La mala gestión o encubrimiento, según algunos, compromete la credibilidad del discurso feminista del PSOE, justo cuando aún resuenan los comentarios de José Luis Ábalos y cuando se habla de casos como Torremolinos o Lugo.
Sánchez tuvo la oportunidad de explicar qué falló en este caso, por qué esas conductas fueron permitidas hasta que no lo detuvieron medios de comunicación como el diario Eldiario.es. Sin embargo, su discurso fue carente de profundidad y no abordó las preguntas que los medios habían planteado.
En lugar de centrarse en la problemática del acoso laboral sexual, Sánchez optó por hablar sobre los datos de acoso, reiterando que el Gobierno protege a las mujeres. Y para justificar esto, se apoyó en las acciones del Partido Popular (PP), lo cual parece una táctica de desviación y desviar la atención.
La verdad es que en política, es difícil decir "yo soy mejor" o "los demás son peores", y más si hablamos sobre cuestiones como el acoso laboral sexual. Pero sí debemos hacerlo, porque en su ausencia, se convierte en un tema delicado y sensible.
En lugar de recurrir a este tipo de tácticas, debemos centrarnos en abordar las causas del problema y encontrar soluciones efectivas para combatir el acoso laboral y cualquier forma de discriminación.