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Los bomberos forestales de Madrid han vuelto a las calles, poniendo un punto final a una huelga que ha durado 150 días consecutivos. La plantilla de bomberos forestales, que había estado en paro desde el 15 de julio, se ha manifestado frente a la sede de Tragsa, la empresa pública que ejecuta proyectos de desarrollo rural y actuaciones de emergencia en el medio rural.
El movimiento, liderado por el comité de empresa del grupo Tragsa, tiene como objetivo obtener un nuevo convenio colectivo con mejoras salariales, continuidad laboral y la fin de la precariedad a la que se someten los bomberos. El delegado de CGT, Julio Chana, advierte que "la plantilla no puede más" debido a las negociaciones ineficaces con Tragsa.
El movimiento ha sido pacífico hasta ahora, pero se ha complicado al forcejear con los policías que vigilaban la protesta. Dos bomberos han sido detenidos y diez han sido trasladados a urgencias del Hospital de La Princesa, según denuncian los huelguistas en un video publicado en X.
La plantilla reclama que Tragsa "no quiere sentarse a negociar" sus condiciones para definir un nuevo convenio colectivo y hacer ajustes que incluyan mejoras salariales, continuidad laboral y el fin de la precariedad. Los bomberos han cobrado 1.300 euros al mes y alegan que es lo que les lleva a seguir diciéndoles que aquí están los bomberos forestales, que son los que se juegan la vida y que necesitan un salario digno.
La manifestación ha coincidido con la Junta de Accionistas de Tragsa, donde se sientan altos cargos estatales y autonómicos. Los bomberos consideran clave visibilizar ante ellos la situación del servicio madrileño y trasladarles la responsabilidad política sobre un conflicto que afecta directamente a la seguridad ambiental de la región.
Tragsa ha respondido por escrito que el encargo que recibió desde la Comunidad de Madrid para la gestión del sistema de prevención y extinción de los incendios forestales finaliza el próximo 31 de diciembre, sin haber recibido hasta la fecha un nuevo encargo. El Grupo Tragsa explica que no está legitimado para negociar un convenio colectivo sectorial y que ha aplicado las tablas salariales que se renovaron en el marco del convenio colectivo sectorial de 2021.
La huelga ha sido criticada por muchos, pero los bomberos forestales insisten en su derecho a la negociación y a una mejoría de sus condiciones laborales. La situación sigue sin resolver, y es probable que se sigan las protestas hasta que Tragsa acepte las demandas de la plantilla.
El movimiento, liderado por el comité de empresa del grupo Tragsa, tiene como objetivo obtener un nuevo convenio colectivo con mejoras salariales, continuidad laboral y la fin de la precariedad a la que se someten los bomberos. El delegado de CGT, Julio Chana, advierte que "la plantilla no puede más" debido a las negociaciones ineficaces con Tragsa.
El movimiento ha sido pacífico hasta ahora, pero se ha complicado al forcejear con los policías que vigilaban la protesta. Dos bomberos han sido detenidos y diez han sido trasladados a urgencias del Hospital de La Princesa, según denuncian los huelguistas en un video publicado en X.
La plantilla reclama que Tragsa "no quiere sentarse a negociar" sus condiciones para definir un nuevo convenio colectivo y hacer ajustes que incluyan mejoras salariales, continuidad laboral y el fin de la precariedad. Los bomberos han cobrado 1.300 euros al mes y alegan que es lo que les lleva a seguir diciéndoles que aquí están los bomberos forestales, que son los que se juegan la vida y que necesitan un salario digno.
La manifestación ha coincidido con la Junta de Accionistas de Tragsa, donde se sientan altos cargos estatales y autonómicos. Los bomberos consideran clave visibilizar ante ellos la situación del servicio madrileño y trasladarles la responsabilidad política sobre un conflicto que afecta directamente a la seguridad ambiental de la región.
Tragsa ha respondido por escrito que el encargo que recibió desde la Comunidad de Madrid para la gestión del sistema de prevención y extinción de los incendios forestales finaliza el próximo 31 de diciembre, sin haber recibido hasta la fecha un nuevo encargo. El Grupo Tragsa explica que no está legitimado para negociar un convenio colectivo sectorial y que ha aplicado las tablas salariales que se renovaron en el marco del convenio colectivo sectorial de 2021.
La huelga ha sido criticada por muchos, pero los bomberos forestales insisten en su derecho a la negociación y a una mejoría de sus condiciones laborales. La situación sigue sin resolver, y es probable que se sigan las protestas hasta que Tragsa acepte las demandas de la plantilla.