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Fernando Cepeda, conocido como el matador sevillano más famoso de la historia del toreo, se reunió ayer en el Salón de Carteles de la Maestranza de Sevilla para dar una lección magistral sobre su trayectoria y reflexiones personales. En este acto de las XXIV Lecciones Magistrales organizadas por Aula Taurina Sevilla, Cepeda compartió sus experiencias más marcadas en el mundo del toro.
El matador recordó que su etapa como novillero fue breve, pero que los triunfos logrados en plazas clave marcaron su futuro. Destacó la importancia de Manolo Chopera, quien le permitió elegir el cartel para la alternativa. Cepeda también reconoció que a su carrera quizá le faltó un punto de ambición, debido a las cornadas que sufría en Sevilla y Córdoba.
Uno de los capítulos más destacados de su carrera fue su paso por la Real Maestranza de Sevilla, donde llegó a lidiar dos corridas de seis toros. El matador explicó que esas tardes fueron planteadas para destacar y mejorar su posición en el escalafón. También reflexionó sobre su relación con las grandes plazas, reconociendo que en Madrid se sentía más liberado.
Fernando Cepeda también habló sobre su concepto del toreo, señalando que su tauromaquia iba más allá del manejo del capote. Destacó que muchos se han quedado solo con el recuerdo de cómo manejaba la capa, pero también toreaba bien con la muleta.
En su faceta como apoderado, Cepeda destacó su etapa junto a Miguel Ángel Perera, de quien dijo que lo considera un gran torero y una excelente persona. Reconoció la dificultad de aquella relación profesional, pero se mostró satisfecho con la experiencia.
En el tramo final de la Lección Magistral, Cepeda expresó su gratitud hacia los aficionados y se mostró esperanzado ante el porvenir de la fiesta. Cuando se le preguntó cómo sería hoy su cartel de alternativa, respondió con rotundidad: "Morante de padrino y Perera de testigo".
El matador recordó que su etapa como novillero fue breve, pero que los triunfos logrados en plazas clave marcaron su futuro. Destacó la importancia de Manolo Chopera, quien le permitió elegir el cartel para la alternativa. Cepeda también reconoció que a su carrera quizá le faltó un punto de ambición, debido a las cornadas que sufría en Sevilla y Córdoba.
Uno de los capítulos más destacados de su carrera fue su paso por la Real Maestranza de Sevilla, donde llegó a lidiar dos corridas de seis toros. El matador explicó que esas tardes fueron planteadas para destacar y mejorar su posición en el escalafón. También reflexionó sobre su relación con las grandes plazas, reconociendo que en Madrid se sentía más liberado.
Fernando Cepeda también habló sobre su concepto del toreo, señalando que su tauromaquia iba más allá del manejo del capote. Destacó que muchos se han quedado solo con el recuerdo de cómo manejaba la capa, pero también toreaba bien con la muleta.
En su faceta como apoderado, Cepeda destacó su etapa junto a Miguel Ángel Perera, de quien dijo que lo considera un gran torero y una excelente persona. Reconoció la dificultad de aquella relación profesional, pero se mostró satisfecho con la experiencia.
En el tramo final de la Lección Magistral, Cepeda expresó su gratitud hacia los aficionados y se mostró esperanzado ante el porvenir de la fiesta. Cuando se le preguntó cómo sería hoy su cartel de alternativa, respondió con rotundidad: "Morante de padrino y Perera de testigo".