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La inversión productiva, un motor que parece perder potencia debido a la incertidumbre.
La economía española, después de un largo período de recuperación, continúa viviendo en un momento de estabilidad. Los datos que se van a conocer esta semana deben avalar la sensación de resistencia del mercado. Aunque el sistema multilateral basado en reglas ha sido reemplazado por uno gobernado por las asimetrías de poder y las demostraciones de fuerza bruta, los hogares siguen consumiendo y las administraciones ejecutivas están utilizando con holgura los fondos europeos que todavía están disponibles.
Sin embargo, la inversión privada ha sido una anomalía. Aunque la economía ha crecido un 10% desde el trastorno de la pandemia, la inversión empresarial ha caído un 3,4%, descontando la inflación. Esto se debe a que las empresas han estado atadas a su capital y no han podido encontrar forma de invertir con confianza.
La situación es más complicada cuando se analiza el comportamiento de las empresas españolas. Mientras que sus homólogas europeas realizan un esfuerzo de inversión mayor, las empresas españolas parecen más proclives a la prudencia y su deuda se aliga con lentitud.
Todo esto apunta a que los factores internos de incertidumbre son los principales obstáculos para el crecimiento económico. La sucesión de prórrogas presupuestarias genera dudas sobre el marco tributario y legal que prevalecerá en los próximos años, y la complejidad de los trámites de solicitud de los fondos europeos es un freno adicional.
La pequeña empresa, que es el grueso del tejido productivo español, se enfrenta a dificultades específicas para acceder a fuentes de financiación estable. Esto hace que la inversión empresarial sea el eslabón débil del ciclo expansivo. La previsibilidad es tan importante como el dinero prometido, y las empresas necesitan saber qué les espera en el futuro.
En resumen, la inversión productiva española parece estar atrapada en un laberinto de incertidumbre, donde la falta de confianza de las empresas y los factores internos de complejidad crean obstáculos para su crecimiento.
La economía española, después de un largo período de recuperación, continúa viviendo en un momento de estabilidad. Los datos que se van a conocer esta semana deben avalar la sensación de resistencia del mercado. Aunque el sistema multilateral basado en reglas ha sido reemplazado por uno gobernado por las asimetrías de poder y las demostraciones de fuerza bruta, los hogares siguen consumiendo y las administraciones ejecutivas están utilizando con holgura los fondos europeos que todavía están disponibles.
Sin embargo, la inversión privada ha sido una anomalía. Aunque la economía ha crecido un 10% desde el trastorno de la pandemia, la inversión empresarial ha caído un 3,4%, descontando la inflación. Esto se debe a que las empresas han estado atadas a su capital y no han podido encontrar forma de invertir con confianza.
La situación es más complicada cuando se analiza el comportamiento de las empresas españolas. Mientras que sus homólogas europeas realizan un esfuerzo de inversión mayor, las empresas españolas parecen más proclives a la prudencia y su deuda se aliga con lentitud.
Todo esto apunta a que los factores internos de incertidumbre son los principales obstáculos para el crecimiento económico. La sucesión de prórrogas presupuestarias genera dudas sobre el marco tributario y legal que prevalecerá en los próximos años, y la complejidad de los trámites de solicitud de los fondos europeos es un freno adicional.
La pequeña empresa, que es el grueso del tejido productivo español, se enfrenta a dificultades específicas para acceder a fuentes de financiación estable. Esto hace que la inversión empresarial sea el eslabón débil del ciclo expansivo. La previsibilidad es tan importante como el dinero prometido, y las empresas necesitan saber qué les espera en el futuro.
En resumen, la inversión productiva española parece estar atrapada en un laberinto de incertidumbre, donde la falta de confianza de las empresas y los factores internos de complejidad crean obstáculos para su crecimiento.