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La vieja politización de las cajas de ahorros está volviendo. El sector financiero español, que una década atrás se despidió de la politización, vuelve a estar en el centro de la atención debido a las operaciones realizadas por las fundaciones que surgieron de sus restos.
El Gobierno vasco, las fundaciones de las antiguas cajas y Kutxabank están trabajando juntos, lo que puede interpretarse como un compromiso con el territorio o una prueba de que la vieja politización está volviendo. Las tres fundaciones vascas están legalmente bajo el protectorado del Gobierno vasco, mientras que las otras dos dependen del Ministerio de Economía.
La operación más reciente es la compra de la división tecnológica de Ayesa por parte de Finkatuz, Indar Kartera y la Fundación BBK. La empresa cuenta con 480 millones de euros y su sede se traslada al País Vasco desde Sevilla. Kutxabank, cuyos propietarios son las tres fundaciones vascas, ha adquirido el 8,5% del capital de Talgo, una compañía estratégica para Euskadi que ha sido objeto de una operación similar en la que se trasladó su sede social y fiscal desde Madrid a Vitoria.
El Gobierno vasco considera que estas entidades son fundamentales para el desarrollo económico del País Vasco. El consejero de Industria, Mikel Jauregi, las llama "cuadrilla" y sostiene que hay un patrón de comportamiento entre el banco público, el Instituto Vasco de Finanzas, propietario de Finkatuz, y el teóricamente banco privado, Kutxabank.
Al tiempo, la Fundación La Caixa ha prorrogado el mandato del presidente Isidro Fainé por cuatro años más. A pesar de esto, el Financial Times publicó un duro artículo sobre la fundación, lo que puede significar que los políticos están buscando influir en la empresa.
El Gobierno vasco, las fundaciones de las antiguas cajas y Kutxabank están trabajando juntos, lo que puede interpretarse como un compromiso con el territorio o una prueba de que la vieja politización está volviendo. Las tres fundaciones vascas están legalmente bajo el protectorado del Gobierno vasco, mientras que las otras dos dependen del Ministerio de Economía.
La operación más reciente es la compra de la división tecnológica de Ayesa por parte de Finkatuz, Indar Kartera y la Fundación BBK. La empresa cuenta con 480 millones de euros y su sede se traslada al País Vasco desde Sevilla. Kutxabank, cuyos propietarios son las tres fundaciones vascas, ha adquirido el 8,5% del capital de Talgo, una compañía estratégica para Euskadi que ha sido objeto de una operación similar en la que se trasladó su sede social y fiscal desde Madrid a Vitoria.
El Gobierno vasco considera que estas entidades son fundamentales para el desarrollo económico del País Vasco. El consejero de Industria, Mikel Jauregi, las llama "cuadrilla" y sostiene que hay un patrón de comportamiento entre el banco público, el Instituto Vasco de Finanzas, propietario de Finkatuz, y el teóricamente banco privado, Kutxabank.
Al tiempo, la Fundación La Caixa ha prorrogado el mandato del presidente Isidro Fainé por cuatro años más. A pesar de esto, el Financial Times publicó un duro artículo sobre la fundación, lo que puede significar que los políticos están buscando influir en la empresa.