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En el corazón del estado oaxaqueño, los arqueólogos han descubierto una tumba zapoteca de más de 1.400 años de antigüedad que podría reescribir la historia de México. La tumba se encuentra en el municipio de San Pablo Huitzo, en los Valles Centrales de Oaxaca, y es considerada una de las más importantes del siglo XXI.
Según expertos, esta tumba zapoteca ofrece información valiosa sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de los zapotecas. El recinto funerario está siendo investigado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que destacan su extraordinaria riqueza arquitectónica y pictórica.
La tumba cuenta con un umbral decorado con un friso de lápidas de piedra grabadas con nombres del calendario, en cuyas jambas se observan las figuras de un hombre y una mujer, que podrían representar guardianes del lugar o ancestros enterrados en la misma tumba. Además, la cámara funeraria conserva una notable pintura mural policroma, realizada en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul, en la que se representa una procesión de personajes que cargan bolsas de copal, una resina aromática utilizada en ceremonias rituales.
La tumba zapoteca es considerada un hallazgo importante porque ofrece nuevas pistas sobre la cultura y la sociedad de los zapotecas, quienes fueron una de las civilizaciones prehispánicas más importantes de Mesoamérica. Conocidos como la "gente de las nubes", alcanzaron su apogeo entre los años 300 y 900 d.C. en el sur de México, y su capital Monte Albán llegó a albergar a unos 35.000 habitantes.
Este hallazgo podría escribir nuevos capítulos de la historia de México y consolidar el legado histórico de una cultura que ya había sido reconocida por la UNESCO con la declaración de Monte Albán como Patrimonio de la Humanidad en 1987.
Según expertos, esta tumba zapoteca ofrece información valiosa sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de los zapotecas. El recinto funerario está siendo investigado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que destacan su extraordinaria riqueza arquitectónica y pictórica.
La tumba cuenta con un umbral decorado con un friso de lápidas de piedra grabadas con nombres del calendario, en cuyas jambas se observan las figuras de un hombre y una mujer, que podrían representar guardianes del lugar o ancestros enterrados en la misma tumba. Además, la cámara funeraria conserva una notable pintura mural policroma, realizada en tonos ocre, blanco, verde, rojo y azul, en la que se representa una procesión de personajes que cargan bolsas de copal, una resina aromática utilizada en ceremonias rituales.
La tumba zapoteca es considerada un hallazgo importante porque ofrece nuevas pistas sobre la cultura y la sociedad de los zapotecas, quienes fueron una de las civilizaciones prehispánicas más importantes de Mesoamérica. Conocidos como la "gente de las nubes", alcanzaron su apogeo entre los años 300 y 900 d.C. en el sur de México, y su capital Monte Albán llegó a albergar a unos 35.000 habitantes.
Este hallazgo podría escribir nuevos capítulos de la historia de México y consolidar el legado histórico de una cultura que ya había sido reconocida por la UNESCO con la declaración de Monte Albán como Patrimonio de la Humanidad en 1987.