PensadorLatino
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El Gobierno español ha celebrado que la tasa de paro haya llegado a un nivel recordero del 9,93%, según los datos más recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA). Sin embargo, detrás de esta cifra oficial oculta una realidad más compleja. La divergencia entre el paro registrado y el paro efectivo se ha ido ampliando desde que se implementó la reforma laboral en 2022.
El paro efectivo, que incluye a los demandantes de empleo con relación laboral, puede ascendir hasta un 13,51%, lo que sugiere que el número real de personas sin empleo es mucho más alto. Esta cifra se ha ido reduciendo en solo 132.440 personas desde 2022, mientras que el paro registrado ha disminuido en 737.600 personas en el mismo período.
La reforma laboral, impulsada por la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, buscaba derribar dos características persistentes del mercado laboral español: la alta temporalidad contractual y la vulnerabilidad del empleo. Sin embargo, esta reducción de la temporalidad ha sido acompañada de una sustitución de formas de contratación tradicionalmente temporales por contratos fijos discontinuos.
Este fenómeno ha sido señalado por distintos centros de análisis económico como un factor que introduce distorsiones en la lectura del mercado laboral. Los sindicatos, como CCOO y UGT, han presentado su propuesta para regular el uso del contrato fijo discontinuo, incluyendo medidas para limitar a tres meses el periodo máximo de inactividad entre contratas.
En resumen, aunque el Gobierno ha celebrado los bajos niveles de paro, la realidad es más compleja y se ocultan muchas personas sin empleo. Es hora de profundizar en la reforma laboral y regular el uso de los contratos fijos discontinuos para proteger a los trabajadores y reflejar con precisión la situación del mercado laboral.
El paro efectivo, que incluye a los demandantes de empleo con relación laboral, puede ascendir hasta un 13,51%, lo que sugiere que el número real de personas sin empleo es mucho más alto. Esta cifra se ha ido reduciendo en solo 132.440 personas desde 2022, mientras que el paro registrado ha disminuido en 737.600 personas en el mismo período.
La reforma laboral, impulsada por la ministra de Trabajo Yolanda Díaz, buscaba derribar dos características persistentes del mercado laboral español: la alta temporalidad contractual y la vulnerabilidad del empleo. Sin embargo, esta reducción de la temporalidad ha sido acompañada de una sustitución de formas de contratación tradicionalmente temporales por contratos fijos discontinuos.
Este fenómeno ha sido señalado por distintos centros de análisis económico como un factor que introduce distorsiones en la lectura del mercado laboral. Los sindicatos, como CCOO y UGT, han presentado su propuesta para regular el uso del contrato fijo discontinuo, incluyendo medidas para limitar a tres meses el periodo máximo de inactividad entre contratas.
En resumen, aunque el Gobierno ha celebrado los bajos niveles de paro, la realidad es más compleja y se ocultan muchas personas sin empleo. Es hora de profundizar en la reforma laboral y regular el uso de los contratos fijos discontinuos para proteger a los trabajadores y reflejar con precisión la situación del mercado laboral.