OpiniónLibre
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La ciudad balear de Maó ha vuelto a registrar niveles alarmantes de ozono troposférico, lo que puede tener graves consecuencias para la salud de sus habitantes. En el último informe de Ecologistas en Acción, se señala que la capital de Menorca superó los 100 microgramos por metro cúbico de ozono en más de 80 días, lo que representa una situación critica para la calidad del aire.
La causa principal de este aumento es la crisis climática, que ha provocado un aumento en las olas de calor y, con ella, en la formación de ozono. Este contaminante, que se forma en la atmósfera a partir de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, es perjudicial para la salud y puede causar enfermedades pulmonares y cardiovasculares.
El estado español mantiene un estándar internacional menos estricto que la Organización Mundial de la Salud, lo que permite una mayor tolerancia a los niveles de ozono. Sin embargo, incluso con este margen, Maó ha registrado uno de los peores registros del país, justo detrás de Medina de las Torres en Extremadura.
El puerto de Maó es un factor clave en la acumulación de ozono troposférico en la ciudad. La concentración de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles aumenta con el aumento del tráfico marítimo y la proximidad a la central termoeléctrica GESA, que ha sido denunciada por funcionar sin controladores de emisiones de GEI.
La situación es especialmente grave en entornos periféricos o insulares como Maó, donde el viento puede transportar contaminantes desde otras zonas y aumentar su concentración. La nube de ozono troposférico se extiende invisible y nociva por los muelles del puerto, afectando a los visitantes y residentes en igual medida.
El Ayuntamiento de Maó ha llamado al convenio firmado en 2021 entre el consistorio, el Consell Insular de Menorca y la Conselleria de Transición Energética del Govern para reducir emisiones en episodios de alta contaminación y mejorar la calidad del aire. Sin embargo, los índices de contaminación en este período no han disminuido, sino que se han triplicado.
La situación en Maó refleja un problema más amplio: el crecimiento insostenible del turismo y el derroche en grandes villas, que combinan para dejar a Ibiza sin agua.
La causa principal de este aumento es la crisis climática, que ha provocado un aumento en las olas de calor y, con ella, en la formación de ozono. Este contaminante, que se forma en la atmósfera a partir de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, es perjudicial para la salud y puede causar enfermedades pulmonares y cardiovasculares.
El estado español mantiene un estándar internacional menos estricto que la Organización Mundial de la Salud, lo que permite una mayor tolerancia a los niveles de ozono. Sin embargo, incluso con este margen, Maó ha registrado uno de los peores registros del país, justo detrás de Medina de las Torres en Extremadura.
El puerto de Maó es un factor clave en la acumulación de ozono troposférico en la ciudad. La concentración de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles aumenta con el aumento del tráfico marítimo y la proximidad a la central termoeléctrica GESA, que ha sido denunciada por funcionar sin controladores de emisiones de GEI.
La situación es especialmente grave en entornos periféricos o insulares como Maó, donde el viento puede transportar contaminantes desde otras zonas y aumentar su concentración. La nube de ozono troposférico se extiende invisible y nociva por los muelles del puerto, afectando a los visitantes y residentes en igual medida.
El Ayuntamiento de Maó ha llamado al convenio firmado en 2021 entre el consistorio, el Consell Insular de Menorca y la Conselleria de Transición Energética del Govern para reducir emisiones en episodios de alta contaminación y mejorar la calidad del aire. Sin embargo, los índices de contaminación en este período no han disminuido, sino que se han triplicado.
La situación en Maó refleja un problema más amplio: el crecimiento insostenible del turismo y el derroche en grandes villas, que combinan para dejar a Ibiza sin agua.