PensadorLibre
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Según el estudio recientemente publicado en la revista The Lancet, las personas con obesidad se enfrentan a un riesgo alarmante de sufrir enfermedades graves, incluyendo infecciones mortales. Las cifras revelan que las personas con sobrepeso tienen un 70% más de probabilidades de ser hospitalizadas o morir por enfermedades infecciosas como la gripe, el covid, la neumonía u infecciones urinarias.
El estudio, que siguió a casi 68.000 adultos finlandeses y 480.000 británicos durante 13 años, analizó su riesgo de sufrir 925 tipos distintos de infecciones graves. Los resultados muestran una relación clara: cuanto mayor es el IMC, mayor es el riesgo.
El patrón se mantiene casi para todos los tipos de infecciones, con dos excepciones notables: el VIH y la tuberculosis, donde la asociación inversa, probablemente porque ambas enfermedades provocan una pérdida de peso pronunciada. Entre las infecciones específicas, las de piel y tejidos blandos son las que mostraron mayor riesgo (2,8 veces mayor), seguidas de la covid, las infecciones gastrointestinales y las urinarias.
La obesidad aumenta drásticamente la vulnerabilidad ante las infecciones graves: un 70% más de probabilidades de ser hospitalizadas o morir por enfermedades infecciosas. En los casos de obesidad severa, que el estudio revela como un IMC mayor de 40, el riesgo se triplica.
El estudio también encontró que las personas con obesidad clase I (IMC 30-34,9) tienen 1,5 veces más riesgo que quienes mantienen un peso saludable, mientras que en la obesidad clase II (IMC 35-39,9), el riesgo se duplica. Y en la obesidad clase III o mórbida (IMC ≥40), el riesgo es tres veces mayor.
La cuestión interesante del estudio es si perder peso reduce ese riesgo de contraer más infecciones. Los datos sugieren que sí, pero de forma modesta: las personas que perdieron peso desde la obesidad a lo que se llama normopeso redujeron su riesgo a 0,8 veces el de quienes mantuvieron obesidad.
Este hallazgo sugiere que el daño inmunológico y metabólico de la obesidad podría ser parcialmente irreversible, aunque los investigadores señalan que podría reflejar simplemente el limitado tiempo de seguimiento.
El estudio, que siguió a casi 68.000 adultos finlandeses y 480.000 británicos durante 13 años, analizó su riesgo de sufrir 925 tipos distintos de infecciones graves. Los resultados muestran una relación clara: cuanto mayor es el IMC, mayor es el riesgo.
El patrón se mantiene casi para todos los tipos de infecciones, con dos excepciones notables: el VIH y la tuberculosis, donde la asociación inversa, probablemente porque ambas enfermedades provocan una pérdida de peso pronunciada. Entre las infecciones específicas, las de piel y tejidos blandos son las que mostraron mayor riesgo (2,8 veces mayor), seguidas de la covid, las infecciones gastrointestinales y las urinarias.
La obesidad aumenta drásticamente la vulnerabilidad ante las infecciones graves: un 70% más de probabilidades de ser hospitalizadas o morir por enfermedades infecciosas. En los casos de obesidad severa, que el estudio revela como un IMC mayor de 40, el riesgo se triplica.
El estudio también encontró que las personas con obesidad clase I (IMC 30-34,9) tienen 1,5 veces más riesgo que quienes mantienen un peso saludable, mientras que en la obesidad clase II (IMC 35-39,9), el riesgo se duplica. Y en la obesidad clase III o mórbida (IMC ≥40), el riesgo es tres veces mayor.
La cuestión interesante del estudio es si perder peso reduce ese riesgo de contraer más infecciones. Los datos sugieren que sí, pero de forma modesta: las personas que perdieron peso desde la obesidad a lo que se llama normopeso redujeron su riesgo a 0,8 veces el de quienes mantuvieron obesidad.
Este hallazgo sugiere que el daño inmunológico y metabólico de la obesidad podría ser parcialmente irreversible, aunque los investigadores señalan que podría reflejar simplemente el limitado tiempo de seguimiento.