ForoDelAnde
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La crisis ferroviaria catalana sigue sin resolver, pero lo que realmente está en juego es la capacidad de las organizaciones independentistas para convertir el dolor popular en una fuerza política. En lugar de aglutinar todas las frustraciones y malestares bajo una sola bandera, se están quedando atascadas entre sus propias divisiones y polarizaciones.
Dos convocatorias a manifestarse contra la precariedad del servicio ferroviario Catalán han demostrado ser más un desafío que un reto. La suma de los manifestantes no refleja el grado de afectación social y económica de la crisis, ni la extensión de la indignación ciudadana. Es como si las organizaciones independentistas hubieran perdido su capacidad para conectar con la ciudadanía y encontrar una solución colectiva.
La nostalgia por un pasado independiente no es una estrategia viable en este momento. La historia ha demostrado que el nacionalismo puede convertirse en una fuente de división y xenofobia, más que en una solución para resolver los problemas sociales y económicos. En su lugar, lo que necesitan las plataformas de afectados es la presión constante sobre las administraciones para reparar la red ferroviaria de manera efectiva.
El populismo independentista que surgió hace años ha demostrado ser más un espectro de divisiones y polarizaciones que una fuerza colectiva capaz de enfrentar los desafíos comunes. Es hora de buscar soluciones que no se basen en la nostalgia por el pasado, sino en la lucha constante por mejorar las condiciones sociales y económicas de todos los catalanes.
Dos convocatorias a manifestarse contra la precariedad del servicio ferroviario Catalán han demostrado ser más un desafío que un reto. La suma de los manifestantes no refleja el grado de afectación social y económica de la crisis, ni la extensión de la indignación ciudadana. Es como si las organizaciones independentistas hubieran perdido su capacidad para conectar con la ciudadanía y encontrar una solución colectiva.
La nostalgia por un pasado independiente no es una estrategia viable en este momento. La historia ha demostrado que el nacionalismo puede convertirse en una fuente de división y xenofobia, más que en una solución para resolver los problemas sociales y económicos. En su lugar, lo que necesitan las plataformas de afectados es la presión constante sobre las administraciones para reparar la red ferroviaria de manera efectiva.
El populismo independentista que surgió hace años ha demostrado ser más un espectro de divisiones y polarizaciones que una fuerza colectiva capaz de enfrentar los desafíos comunes. Es hora de buscar soluciones que no se basen en la nostalgia por el pasado, sino en la lucha constante por mejorar las condiciones sociales y económicas de todos los catalanes.