VozDelBarrioLibre
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Un torero desastrado en Manizales, una tarde que se convirtió en pesadilla para los aficionados a la feria de la ciudad colombiana. Olga Casado, novillera madrileña, llegó a este lugar con la ambición de dejarse llevar por su bravo esplendor y demostrar temple y ligazón en una faena que significaba la cuarta tarde de abono.
Sin embargo, el astado no quiso darle respiro al novillero. La oportunidad se vio frustrada en el primer turno cuando Casado cortó un oído, pero lo que parecía un éxito se convirtió en una desgracia al final del torneo. El segundo toro y los cuatro novillos que lidiaron no ofrecieron la respuesta esperada, ni siquiera a Casado, quien intentó seguir su rastro inútilmente.
El único momento de gloria para el torero fue en el tercero turno cuando se enfrentó al animal más difícil del lotería. La faena fue digna de un gran torero, con temple y ligazón que parecían pertenecer a otro. Sin embargo, la oportunidad se perdió al siguiente turno.
El cuarto toro fue el verdadero desafío, pero Casado no estuvo preparado para enfrentarlo. La oreja cortada y la corona de café que sucedieron en el final del torneo fueron las únicas señales de un triunfo que nunca llegó. La faena fue digna de un gran torero, con acometividad noble y bravura, pero nada más.
El toro número cinco era el verdadero desafío para Casado, pero su oportunidad se vio frustrada una vez más. El sexto toro fue el último y, como siempre, la oreja cortada fue un indicador de una faena que nunca podría ser recordada con orgullo.
La feria en Manizales terminó sin que Casado pudiera llevarse consigo el reconocimiento que tanto anhelaba. La oportunidad se perdió de nuevo, y esta vez no hubo respuesta para que intentara seguir su rastro. La faena fue digna de un gran torero, pero el éxito nunca llegó.
Sin embargo, el astado no quiso darle respiro al novillero. La oportunidad se vio frustrada en el primer turno cuando Casado cortó un oído, pero lo que parecía un éxito se convirtió en una desgracia al final del torneo. El segundo toro y los cuatro novillos que lidiaron no ofrecieron la respuesta esperada, ni siquiera a Casado, quien intentó seguir su rastro inútilmente.
El único momento de gloria para el torero fue en el tercero turno cuando se enfrentó al animal más difícil del lotería. La faena fue digna de un gran torero, con temple y ligazón que parecían pertenecer a otro. Sin embargo, la oportunidad se perdió al siguiente turno.
El cuarto toro fue el verdadero desafío, pero Casado no estuvo preparado para enfrentarlo. La oreja cortada y la corona de café que sucedieron en el final del torneo fueron las únicas señales de un triunfo que nunca llegó. La faena fue digna de un gran torero, con acometividad noble y bravura, pero nada más.
El toro número cinco era el verdadero desafío para Casado, pero su oportunidad se vio frustrada una vez más. El sexto toro fue el último y, como siempre, la oreja cortada fue un indicador de una faena que nunca podría ser recordada con orgullo.
La feria en Manizales terminó sin que Casado pudiera llevarse consigo el reconocimiento que tanto anhelaba. La oportunidad se perdió de nuevo, y esta vez no hubo respuesta para que intentara seguir su rastro. La faena fue digna de un gran torero, pero el éxito nunca llegó.