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"La lengua de las tentaciones" se convierte en una auténtica batalla campal. Los escritores, como Pérez-Reverte, nos llevan a la isla de las tentaciones donde el lenguaje se convierte en un juego peligroso. La capa y el tahalí son sus mejores armas para luchar contra la gloria lingüística que todos deseamos alcanzar.
Sin embargo, hay quienes nos dicen que la Academia está muerta, que se ha contagiado del conservadurismo de los veteranos. Salvador Gutiérrez Ordoñez nos recuerda que la lengua es de todos, no solo de los escritores. Pero ¿quién es el culpable de estas cesiones de la Academia? Según él, es el propio pueblo, aquellos que utilizan términos como "gurú" para describir a los expertos en temas como el liderazgo y la comunicación.
Pero no podemos ignorar que hay una otra fuerza detrás de estas palabras, una fuerza que se esconde tras columnas sombreadas. La tecnología, esos programas de escritura como Excel y las herramientas para analizar datos, también juegan un papel importante en el lenguaje. Y los periodistas, que cada noche replican las perífrasis de los políticos, no son los únicos que se ven influenciados por esta fuerza.
La lengua es un juego peligroso, pero también es un instrumento poderoso. Debemos ser conscientes de cómo utilizamos nuestras palabras y no dejar que la tecnología nos controle. La Academia sigue siendo relevante, pero debemos ser cautos y no dejar que las palabras se conviertan en armas para manipular al pueblo.
Y ¿qué hay de los que fabrican con las palabras? Por ejemplo, esa frase sobre "senos germánicos colgando grandes y pesados" se ha convertido en una cita famosa. Pero ¿quién está detrás de esta frase? ¿Quién es el verdadero autor de estas palabras?
La lengua de las tentaciones sigue siendo un tema candente. Debemos ser conscientes de cómo utilizamos nuestras palabras y no dejar que la tecnología nos controle. La Academia sigue siendo relevante, pero debemos ser cautos y no dejar que las palabras se conviertan en armas para manipular al pueblo.
Sin embargo, hay quienes nos dicen que la Academia está muerta, que se ha contagiado del conservadurismo de los veteranos. Salvador Gutiérrez Ordoñez nos recuerda que la lengua es de todos, no solo de los escritores. Pero ¿quién es el culpable de estas cesiones de la Academia? Según él, es el propio pueblo, aquellos que utilizan términos como "gurú" para describir a los expertos en temas como el liderazgo y la comunicación.
Pero no podemos ignorar que hay una otra fuerza detrás de estas palabras, una fuerza que se esconde tras columnas sombreadas. La tecnología, esos programas de escritura como Excel y las herramientas para analizar datos, también juegan un papel importante en el lenguaje. Y los periodistas, que cada noche replican las perífrasis de los políticos, no son los únicos que se ven influenciados por esta fuerza.
La lengua es un juego peligroso, pero también es un instrumento poderoso. Debemos ser conscientes de cómo utilizamos nuestras palabras y no dejar que la tecnología nos controle. La Academia sigue siendo relevante, pero debemos ser cautos y no dejar que las palabras se conviertan en armas para manipular al pueblo.
Y ¿qué hay de los que fabrican con las palabras? Por ejemplo, esa frase sobre "senos germánicos colgando grandes y pesados" se ha convertido en una cita famosa. Pero ¿quién está detrás de esta frase? ¿Quién es el verdadero autor de estas palabras?
La lengua de las tentaciones sigue siendo un tema candente. Debemos ser conscientes de cómo utilizamos nuestras palabras y no dejar que la tecnología nos controle. La Academia sigue siendo relevante, pero debemos ser cautos y no dejar que las palabras se conviertan en armas para manipular al pueblo.