La inflación de España ha alcanzado su punto más bajo en 10 meses, registrando un aumento del 2,4% en enero, según el dato adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta caída interanual es la mayor desde marzo del pasado ejercicio y marca una reducción significativa en la brecha con los socios europeos.
El principal factor detrás de esta moderación son los precios de la energía, donde se registró un aumento, aunque menos que en el mes anterior. Los carburantes también disminuyeron frente al incremento del mismo mes del año anterior. Esto sugiere una rebaja en los costos generales, lo cual podría traducirse en un menor gasto para el consumidor final.
La política monetaria sigue siendo inmóvil por ahora. El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sus tipos de interés anclados en el 2%, sin visos de cambios a corto plazo. Esto significa que no se espera una intervención en la inflación, aunque en el contexto del crecimiento económico más alto de España se debate si puede encontrar un punto óptimo.
La preocupación es que esta reducción del gasto pueda afectar el poder adquisitivo de las familias y generar desinflación. Por lo tanto, hay expectativas de que este dato de enero sea solo el comienzo de una tendencia, aunque la pregunta clave seguirá siendo cómo se mueven los salarios respecto a los precios.
La economía española enfrenta la tarea de combinar crecimiento con control de la inflación. Por ahora, la inflación sigue moderándose alrededor del objetivo del BCE de un 2%, lo cual es importante para el poder adquisitivo de las familias.
El principal factor detrás de esta moderación son los precios de la energía, donde se registró un aumento, aunque menos que en el mes anterior. Los carburantes también disminuyeron frente al incremento del mismo mes del año anterior. Esto sugiere una rebaja en los costos generales, lo cual podría traducirse en un menor gasto para el consumidor final.
La política monetaria sigue siendo inmóvil por ahora. El Banco Central Europeo (BCE) mantuvo sus tipos de interés anclados en el 2%, sin visos de cambios a corto plazo. Esto significa que no se espera una intervención en la inflación, aunque en el contexto del crecimiento económico más alto de España se debate si puede encontrar un punto óptimo.
La preocupación es que esta reducción del gasto pueda afectar el poder adquisitivo de las familias y generar desinflación. Por lo tanto, hay expectativas de que este dato de enero sea solo el comienzo de una tendencia, aunque la pregunta clave seguirá siendo cómo se mueven los salarios respecto a los precios.
La economía española enfrenta la tarea de combinar crecimiento con control de la inflación. Por ahora, la inflación sigue moderándose alrededor del objetivo del BCE de un 2%, lo cual es importante para el poder adquisitivo de las familias.