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El sector bancario está sumergido en una transformación digital profunda con la irrupción de la inteligencia artificial (IA). Una herramienta que automatiza y optimiza muchas tareas, agilizando y mejorando la atención al cliente. Sin embargo, su implementación plantea retos y requiere de una sólida gobernanza por parte de las entidades para garantizar un uso responsable de esta tecnología.
Según datos de la Autoridad Bancaria Europea, la adopción de la IA por parte de los bancos pasó del 60% en 2020 al 86% en 2024. Un porcentaje que alcanza ya el 95% si se tienen en cuenta las entidades bancarias que están desarrollando pruebas piloto basadas en el uso de la IA.
La IA está transformando los roles profesionales, las estructuras de información y las dinámicas institucionales de las entidades. Muchas decisiones financieras que antes requerían el juicio humano las asumen cada vez más algoritmos que aprenden y se perfeccionan continuamente.
El uso más extendido de la IA por parte de los bancos es el perfilado o retrato de las distintas tipologías de clientes, seguido de la detección de fraudes y la prevención del lavado de dinero y asistencia al cliente. También se está utilizando para mejorar la atención al cliente, autoservicio y personalización.
Ciertas entidades financieras están implementando tecnologías como el agente de IA en la aplicación, capaz de resolver dudas sobre las tarjetas disponibles en el catálogo de la app y presentar la que mejor se adapta a lo que busca el cliente. También se está utilizando para mejorar la gestión patrimonial y ofrecer servicios más hiperpersonalizados.
Sin embargo, la IA también plantea retos y desafíos, como la generación de riesgos intrínsecos y vulnerabilidades difíciles de prever. Por eso es fundamental una sólida gobernanza por parte de las entidades para garantizar un uso responsable de esta tecnología.
Las entidades financieras también están apuntando a la omnicanalidad, con la posibilidad de que cada cliente pueda relacionarse con la entidad por la vía que prefiera. También se está utilizando la tecnología para mejorar la atención personalizada y adaptada a las necesidades de los clientes, apostando claramente por el trato personal y la cercanía.
En resumen, la IA está transformando el sector bancario, pero es fundamental una gobernanza sólida y un uso responsable de esta tecnología para garantizar beneficios tangibles en áreas clave como la atención al cliente, autoservicio y personalización.
Según datos de la Autoridad Bancaria Europea, la adopción de la IA por parte de los bancos pasó del 60% en 2020 al 86% en 2024. Un porcentaje que alcanza ya el 95% si se tienen en cuenta las entidades bancarias que están desarrollando pruebas piloto basadas en el uso de la IA.
La IA está transformando los roles profesionales, las estructuras de información y las dinámicas institucionales de las entidades. Muchas decisiones financieras que antes requerían el juicio humano las asumen cada vez más algoritmos que aprenden y se perfeccionan continuamente.
El uso más extendido de la IA por parte de los bancos es el perfilado o retrato de las distintas tipologías de clientes, seguido de la detección de fraudes y la prevención del lavado de dinero y asistencia al cliente. También se está utilizando para mejorar la atención al cliente, autoservicio y personalización.
Ciertas entidades financieras están implementando tecnologías como el agente de IA en la aplicación, capaz de resolver dudas sobre las tarjetas disponibles en el catálogo de la app y presentar la que mejor se adapta a lo que busca el cliente. También se está utilizando para mejorar la gestión patrimonial y ofrecer servicios más hiperpersonalizados.
Sin embargo, la IA también plantea retos y desafíos, como la generación de riesgos intrínsecos y vulnerabilidades difíciles de prever. Por eso es fundamental una sólida gobernanza por parte de las entidades para garantizar un uso responsable de esta tecnología.
Las entidades financieras también están apuntando a la omnicanalidad, con la posibilidad de que cada cliente pueda relacionarse con la entidad por la vía que prefiera. También se está utilizando la tecnología para mejorar la atención personalizada y adaptada a las necesidades de los clientes, apostando claramente por el trato personal y la cercanía.
En resumen, la IA está transformando el sector bancario, pero es fundamental una gobernanza sólida y un uso responsable de esta tecnología para garantizar beneficios tangibles en áreas clave como la atención al cliente, autoservicio y personalización.