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La película "La voz de Hind" es una crítica brutal a la ocupación israelí en Gaza, donde una niña de seis años fue asesinada junto a su familia por el ejército israelí. La directora Kaouther Ben Hania no quiere que la política se le aplique, pero es una película política en su sentido más amplio.
La voz de Hind Rajab es la historia de una niña que pedía auxilio, una llamada desesperada que fue interceptada por los trabajadores de la Media Luna Roja. La directora tuvo que contactar con ellos para recabar de primera mano lo sucedido y, fiel a su espíritu de documentalista, decidió hacer una película basada en su historia.
La voz de Hind es una crítica al sistema de ocupación israelí que hace imposible la ayuda humanitaria. La directora explica que cuando escuchó a Hind por primera vez, sintió tristeza y pena, pero también impotencia. Creo que la voz no es solo la voz de una niña, sino la voz misma del genocidio en Gaza.
La película ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia y estará con toda probabilidad en la carrera por los Oscar. La directora explica que la voz de Hind se escucha, no se ve. La pantalla muestra imágenes de una ambulancia que llega a un lugar donde sucedió el crimen, pero lo que realmente importa es la voz de Hind Rajab.
La directora también explica que durante 30 segundos pensó en cambiar la voz real por la voz de una actriz infantil, pero rápidamente descartó esa idea. La decisión definitiva llegó después de hablar con la madre de Hind, quien quería que fuera la voz de su hija la que se escuchara, sin manipulación de ningún tipo.
La película es una crítica a la forma en que nos hemos vuelto insensibles a las noticias de Gaza. La directora explica que el cine va más allá de lo que vemos y que el cine es lo que sentimos. "Sé que me amenarán como han hecho con los directores de 'No Other Land', pero si te rindes al miedo no haces nada".
La película también es una crítica a la forma en que se habla sobre el futuro o las posibles soluciones para el conflicto israelí-Gaucha. La directora explica que todo lo que se habla sobre el futuro o las posibles soluciones no son más que distracciones para no nombrar lo evidente: el genocidio.
La película es un llamado a la justicia y al reconocimiento de la tragedia que enfrenta Gaza. La directora explica que quiere que la película se muestre en todos los lados, incluyendo Gaza, pero no ha querido proyectarla en Israel, porque cree que esto sería una forma de legitimar la ocupación.
La voz de Hind Rajab es la historia de una niña que pedía auxilio, una llamada desesperada que fue interceptada por los trabajadores de la Media Luna Roja. La directora tuvo que contactar con ellos para recabar de primera mano lo sucedido y, fiel a su espíritu de documentalista, decidió hacer una película basada en su historia.
La voz de Hind es una crítica al sistema de ocupación israelí que hace imposible la ayuda humanitaria. La directora explica que cuando escuchó a Hind por primera vez, sintió tristeza y pena, pero también impotencia. Creo que la voz no es solo la voz de una niña, sino la voz misma del genocidio en Gaza.
La película ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Venecia y estará con toda probabilidad en la carrera por los Oscar. La directora explica que la voz de Hind se escucha, no se ve. La pantalla muestra imágenes de una ambulancia que llega a un lugar donde sucedió el crimen, pero lo que realmente importa es la voz de Hind Rajab.
La directora también explica que durante 30 segundos pensó en cambiar la voz real por la voz de una actriz infantil, pero rápidamente descartó esa idea. La decisión definitiva llegó después de hablar con la madre de Hind, quien quería que fuera la voz de su hija la que se escuchara, sin manipulación de ningún tipo.
La película es una crítica a la forma en que nos hemos vuelto insensibles a las noticias de Gaza. La directora explica que el cine va más allá de lo que vemos y que el cine es lo que sentimos. "Sé que me amenarán como han hecho con los directores de 'No Other Land', pero si te rindes al miedo no haces nada".
La película también es una crítica a la forma en que se habla sobre el futuro o las posibles soluciones para el conflicto israelí-Gaucha. La directora explica que todo lo que se habla sobre el futuro o las posibles soluciones no son más que distracciones para no nombrar lo evidente: el genocidio.
La película es un llamado a la justicia y al reconocimiento de la tragedia que enfrenta Gaza. La directora explica que quiere que la película se muestre en todos los lados, incluyendo Gaza, pero no ha querido proyectarla en Israel, porque cree que esto sería una forma de legitimar la ocupación.