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La sabiduría de la juventud, envejecida pero no olvidada. La generación mayor, a menudo percibida como un colectivo frágil y débil, demuestra ser una fuerza activa en el cambio ambiental.
Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) reveló que la población española mayor de 65 años alcanzará los diez millones de personas en 2025, lo que significa un aumento significativo de la demografía senior. Sin embargo, esta generación no es pasiva; en realidad, es una de las más sensibles a la cuestión ambiental.
Ecoembes, una organización especializada en reciclaje y economía circular, ha lanzado un programa llamado "Terceros en edad, primeros en reciclar", que busca integrar al colectivo senior en la economía circular. El programa ha alcanzado ya un millón de usuarios y ha sido implementado en más de 2.500 centros de 14 comunidades autónomas.
La iniciativa se basa en la idea de que la generación mayor es capaz de llevar a la práctica el reciclaje y la economía circular en su vida diaria, aunque no siempre se les llama por ello. "De toda la vida he reciclado", cuenta Tomás, uno de los usuarios del programa, "utilizábamos el aceite que sobraba en la cocina para hacer jabón, para hacer cosas. Y siempre reciclábamos los papeles a un lado, los plásticos a otro".
Este programa no solo se centra en animar al colectivo senior a reciclar, sino también en fomentar un estilo de vida activo y la socialización entre los usuarios de residencias para mayores. "Tenemos un paquete de actividades para sus usuarios que facilitamos a los centros", explica Beatriz Aylagas, responsable del proyecto. "Actividades que están pensadas por y para los mayores: el bingo del reciclaje, manualidades, el desafío del reciclaje, etc."
Además, el programa también cuenta con acciones en las que organizan salidas con los mayores a entornos cercanos, semi-urbanos o naturales, en los que se encargan de recoger la basuraleza. "Lo que queremos no es que sean las receptoras del voluntariado", explica Aylagas, "sino que ellas sean los voluntarios ambientales".
Este proyecto demuestra que la generación mayor es capaz de hacer un impacto positivo en la economía circular y en la sociedad en general. Como dice Tomás, "todos tenemos que aportar nuestro grano de arena". La sabiduría y la experiencia de esta generación no deben ser descartadas, sino que deben ser valoradas y utilizadas para construir un futuro más sostenible.
Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) reveló que la población española mayor de 65 años alcanzará los diez millones de personas en 2025, lo que significa un aumento significativo de la demografía senior. Sin embargo, esta generación no es pasiva; en realidad, es una de las más sensibles a la cuestión ambiental.
Ecoembes, una organización especializada en reciclaje y economía circular, ha lanzado un programa llamado "Terceros en edad, primeros en reciclar", que busca integrar al colectivo senior en la economía circular. El programa ha alcanzado ya un millón de usuarios y ha sido implementado en más de 2.500 centros de 14 comunidades autónomas.
La iniciativa se basa en la idea de que la generación mayor es capaz de llevar a la práctica el reciclaje y la economía circular en su vida diaria, aunque no siempre se les llama por ello. "De toda la vida he reciclado", cuenta Tomás, uno de los usuarios del programa, "utilizábamos el aceite que sobraba en la cocina para hacer jabón, para hacer cosas. Y siempre reciclábamos los papeles a un lado, los plásticos a otro".
Este programa no solo se centra en animar al colectivo senior a reciclar, sino también en fomentar un estilo de vida activo y la socialización entre los usuarios de residencias para mayores. "Tenemos un paquete de actividades para sus usuarios que facilitamos a los centros", explica Beatriz Aylagas, responsable del proyecto. "Actividades que están pensadas por y para los mayores: el bingo del reciclaje, manualidades, el desafío del reciclaje, etc."
Además, el programa también cuenta con acciones en las que organizan salidas con los mayores a entornos cercanos, semi-urbanos o naturales, en los que se encargan de recoger la basuraleza. "Lo que queremos no es que sean las receptoras del voluntariado", explica Aylagas, "sino que ellas sean los voluntarios ambientales".
Este proyecto demuestra que la generación mayor es capaz de hacer un impacto positivo en la economía circular y en la sociedad en general. Como dice Tomás, "todos tenemos que aportar nuestro grano de arena". La sabiduría y la experiencia de esta generación no deben ser descartadas, sino que deben ser valoradas y utilizadas para construir un futuro más sostenible.