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El caso Epstein, que involucra al depredador sexual estadounidense Jeffrey Epstein, ha salpicado no solo a la casa real noruega, sino también a la alta diplomacia nórdica. La princesa Mette-Marit, hermana de Haakon, rey de Noruega, ha sido objeto de dudas y críticas por su amistad pasada con Epstein.
Se cree que el ex primer ministro noruego Thorbjørn Jagland buscó el apoyo de Epstein para un negocio inmobiliario. La fiscalía investiga si hubo intercambio de regalos, viajes o otros favores. El Ministerio de Exteriores ha pedido que se levante la inmunidad con la que Jagland disfruta como exjefe de una organización internacional.
Otras figuras políticas y diplomáticas noruegas también están bajo escrutinio. Mona Juul, una exembajadora noruega, y su esposo Terje Rod-Larsen, quien estuvo al frente del Instituto Internacional por la Paz de Nueva York, se ayudaban en la tarea de reclutar mujeres jóvenes para Epstein.
Borge Brende, director ejecutivo del Foro de Davos, también aparece en los papeles de Epstein. El patrón del escándalo que afecta a Mette-Marit y a Jagland se ajusta al que afecta a la princesa: ambas reconocieron y pidieron disculpas por sus contactos con Epstein, que atribuyen a un "poco criterio" en la elección de esa amistad.
La presión sobre la casa real es fuerte. Los medios noruegos difunden cada vez más revelaciones sobre Marius Borg Hoiby, el hijo mayor de Haakon, quien acusa de 38 delitos, incluyendo cuatro casos de violación a mujeres mientras dormían. La investigación también abarca seis casos de conducta sexual vejatoria y otros de agresiones o amenazas.
La opinión pública noruega es divisiva sobre la capacidad de Mette-Marit para ser reina. Una encuesta de principio de semana apuntaba a que casi la mitad de los noruegos no la considera apta para el trono. La investigación en torno al caso Epstein sigue abierta, y se espera que más revelaciones surjan en las próximas semanas.
Se cree que el ex primer ministro noruego Thorbjørn Jagland buscó el apoyo de Epstein para un negocio inmobiliario. La fiscalía investiga si hubo intercambio de regalos, viajes o otros favores. El Ministerio de Exteriores ha pedido que se levante la inmunidad con la que Jagland disfruta como exjefe de una organización internacional.
Otras figuras políticas y diplomáticas noruegas también están bajo escrutinio. Mona Juul, una exembajadora noruega, y su esposo Terje Rod-Larsen, quien estuvo al frente del Instituto Internacional por la Paz de Nueva York, se ayudaban en la tarea de reclutar mujeres jóvenes para Epstein.
Borge Brende, director ejecutivo del Foro de Davos, también aparece en los papeles de Epstein. El patrón del escándalo que afecta a Mette-Marit y a Jagland se ajusta al que afecta a la princesa: ambas reconocieron y pidieron disculpas por sus contactos con Epstein, que atribuyen a un "poco criterio" en la elección de esa amistad.
La presión sobre la casa real es fuerte. Los medios noruegos difunden cada vez más revelaciones sobre Marius Borg Hoiby, el hijo mayor de Haakon, quien acusa de 38 delitos, incluyendo cuatro casos de violación a mujeres mientras dormían. La investigación también abarca seis casos de conducta sexual vejatoria y otros de agresiones o amenazas.
La opinión pública noruega es divisiva sobre la capacidad de Mette-Marit para ser reina. Una encuesta de principio de semana apuntaba a que casi la mitad de los noruegos no la considera apta para el trono. La investigación en torno al caso Epstein sigue abierta, y se espera que más revelaciones surjan en las próximas semanas.