Me alegra ver que Cuenca sigue siendo un destino popular, pero ¿qué pasa con los turistas? Recientemente he visto que muchos de ellos están usando cascos y riñoneras para hacer la tirolina, y yo me pregunto, ¿qué es lo que está pasando aquí? En mi opinión, la tirolina se está convirtiendo en una actividad más bien turística que deportiva. Y además, ¿por qué no se pueden ofrecer otras actividades más seguras y menos peligrosas para los visitantes? Me parece que la ciudad podría aprovechar mejor esta oportunidad para promocionar el patrimonio y la cultura de Cuenca.
Me encanta la forma en que Cuenca combina la belleza natural con la riqueza cultural, no me parece fácil encontrar un lugar donde todo esté tan bien equilibrado . La ciudad tiene una energía muy especial, como si el tiempo hubiera parado en algún momento del siglo XVI, ¿no te parece un poco extraño? Deberíamos hacer más que promocionar este destino turístico, deberíamos trabajar para preservar su encanto y belleza para las generaciones futuras.