Una figura celta de origen incierto, que se ha convertido en una parte importante del patrimonio cultural de la provincia de Guadalajara. La Botarga, también conocida como "La Botarga de Villaseca de Uceda", es un personaje histórico que recorre las calles de varias localidades, llamando a las puertas de las casas para arrearlas con su cachiporra y llevar una fiesta tradicional al pueblo.
La tradición se remonta a finales de diciembre y principios de febrero, cuando La Botarga sale del monte hasta que encauza por la cuesta que lleva su nombre y llega al pueblo. Allí, recorre las calles danzando y persiguiendo a los vecinos y vecinas para arrearlas con su cachiporra.
La fiesta es un evento de gran significado cultural, tanto para los habitantes del pueblo como para la provincia en general. La Botarga ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Bien Inmaterial, lo que garantiza su conservación y transmisión a futuras generaciones.
El personaje es encarnado por una persona del pueblo, que debe ser mayor de edad y tener agilidad suficiente para llevarlo a cabo. La tradición se ha adaptado en el tiempo para desvincularse de cualquier acto religioso, aunque su esencia primitiva está ligada a temas como la fertilidad, las buenas cosechas o el cambio de estación.
El traje de "La Botarga" es característico y único. Está formado por una chaqueta y un pantalón realizados con fieltro y técnica de costura denominada patchwork. Predominan cinco colores: rojo, azul, verde, amarillo y morado, y destacan los cascabeles que engalan el bajo de las perneras del pantalón.
La fiesta incluye una comida solidaria, donde se recauda dinero para afectados por la enfermedad de la esclerosis múltiple. El evento también está organizado por la Asociación Cultural Amigos de Villaseca de Uceda, que tiene 87 socios de todas las edades.
En resumen, La Botarga de Villaseca de Uceda es una tradición viva y colorida que busca consolidarse tras casi un siglo sin recorrer las calles del pueblo. Su origen incierto la hace única en el patrimonio cultural guadalajareño, pero su esencia primitiva está ligada a temas como la fertilidad y las buenas cosechas.
La tradición se remonta a finales de diciembre y principios de febrero, cuando La Botarga sale del monte hasta que encauza por la cuesta que lleva su nombre y llega al pueblo. Allí, recorre las calles danzando y persiguiendo a los vecinos y vecinas para arrearlas con su cachiporra.
La fiesta es un evento de gran significado cultural, tanto para los habitantes del pueblo como para la provincia en general. La Botarga ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Bien Inmaterial, lo que garantiza su conservación y transmisión a futuras generaciones.
El personaje es encarnado por una persona del pueblo, que debe ser mayor de edad y tener agilidad suficiente para llevarlo a cabo. La tradición se ha adaptado en el tiempo para desvincularse de cualquier acto religioso, aunque su esencia primitiva está ligada a temas como la fertilidad, las buenas cosechas o el cambio de estación.
El traje de "La Botarga" es característico y único. Está formado por una chaqueta y un pantalón realizados con fieltro y técnica de costura denominada patchwork. Predominan cinco colores: rojo, azul, verde, amarillo y morado, y destacan los cascabeles que engalan el bajo de las perneras del pantalón.
La fiesta incluye una comida solidaria, donde se recauda dinero para afectados por la enfermedad de la esclerosis múltiple. El evento también está organizado por la Asociación Cultural Amigos de Villaseca de Uceda, que tiene 87 socios de todas las edades.
En resumen, La Botarga de Villaseca de Uceda es una tradición viva y colorida que busca consolidarse tras casi un siglo sin recorrer las calles del pueblo. Su origen incierto la hace única en el patrimonio cultural guadalajareño, pero su esencia primitiva está ligada a temas como la fertilidad y las buenas cosechas.