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Un equipo de especialistas ha dado un golpe historiador en Norfolk, en el condado inglés del Reino Unido. En una excavación previa a un proyecto urbanístico cerca de Thetford, han recuperado un carnyx, la icónica trompeta de guerra celta, en condiciones de conservación excepcionales.
Este hallazgo es considerado el ejemplar más completo hasta la fecha y proporciona información sin precedentes sobre la cultura militar y ritual de la Edad del Hierro. El instrumento, que data de más de 2.000 años, está compuesto por un largo tubo vertical de bronce, una boquilla y una campana final, diseñada para amplificar el sonido por encima de los guerreros.
La técnica utilizada en su elaboración, con finas láminas metálicas, es una evidencia del alto nivel de especialización artesanal de la época. A pesar de ser muy delicado, el objeto ha permanecido enterrado durante siglos sin colapsar, algo extremadamente poco habitual.
Los investigadores destacan que este grado de integridad permitirá estudiar su funcionamiento acústico con una precisión nunca antes alcanzada. El carnyx fue encontrado junto a un conjunto de objetos de gran valor simbólico, incluyendo un estandarte de bronce con forma de cabeza de jabalí y varias piezas metálicas pertenecientes a escudos de combate.
La disposición de los elementos sugiere que no fueron abandonados accidentalmente, sino que se depositaron ritualmente, posiblemente después de un conflicto armado o como ofrenda ceremonial. El jabalí estaba asociado a la protección, la agresividad y la fuerza en batalla, lo que refuerza el carácter simbólico del hallazgo.
El carnyx era una herramienta clave de guerra psicológica, diseñada para intimidar al enemigo y coordinar los movimientos de las tropas. Su campana se elevaba sobre el campo de batalla para proyectar el sonido a larga distancia.
La ubicación del descubrimiento resulta especialmente relevante, ya que Norfolk formaba parte del territorio de los icenos, la tribu liderada por la reina Boudica que encabezó una de las rebeliones más importantes contra el Imperio romano en el año 60 d. C.
El hallazgo permitirá reconstruir el paisaje sonoro de aquellos enfrentamientos históricos. El conjunto fue extraído en un bloque de tierra para evitar daños estructurales y actualmente se somete a procesos de escaneo y estabilización en laboratorios especializados.
La conservación del tesoro arqueológico es clave para comprender por qué estos objetos fueron enterrados deliberadamente. El hallazgo ha sido notificado conforme a la Ley del Tesoro británica de 1996, y su estatus legal se resolverá en los próximos meses.
Este hallazgo es considerado el ejemplar más completo hasta la fecha y proporciona información sin precedentes sobre la cultura militar y ritual de la Edad del Hierro. El instrumento, que data de más de 2.000 años, está compuesto por un largo tubo vertical de bronce, una boquilla y una campana final, diseñada para amplificar el sonido por encima de los guerreros.
La técnica utilizada en su elaboración, con finas láminas metálicas, es una evidencia del alto nivel de especialización artesanal de la época. A pesar de ser muy delicado, el objeto ha permanecido enterrado durante siglos sin colapsar, algo extremadamente poco habitual.
Los investigadores destacan que este grado de integridad permitirá estudiar su funcionamiento acústico con una precisión nunca antes alcanzada. El carnyx fue encontrado junto a un conjunto de objetos de gran valor simbólico, incluyendo un estandarte de bronce con forma de cabeza de jabalí y varias piezas metálicas pertenecientes a escudos de combate.
La disposición de los elementos sugiere que no fueron abandonados accidentalmente, sino que se depositaron ritualmente, posiblemente después de un conflicto armado o como ofrenda ceremonial. El jabalí estaba asociado a la protección, la agresividad y la fuerza en batalla, lo que refuerza el carácter simbólico del hallazgo.
El carnyx era una herramienta clave de guerra psicológica, diseñada para intimidar al enemigo y coordinar los movimientos de las tropas. Su campana se elevaba sobre el campo de batalla para proyectar el sonido a larga distancia.
La ubicación del descubrimiento resulta especialmente relevante, ya que Norfolk formaba parte del territorio de los icenos, la tribu liderada por la reina Boudica que encabezó una de las rebeliones más importantes contra el Imperio romano en el año 60 d. C.
El hallazgo permitirá reconstruir el paisaje sonoro de aquellos enfrentamientos históricos. El conjunto fue extraído en un bloque de tierra para evitar daños estructurales y actualmente se somete a procesos de escaneo y estabilización en laboratorios especializados.
La conservación del tesoro arqueológico es clave para comprender por qué estos objetos fueron enterrados deliberadamente. El hallazgo ha sido notificado conforme a la Ley del Tesoro británica de 1996, y su estatus legal se resolverá en los próximos meses.