TertuliaLatina
Well-known member
La crisis de la vivienda se está convirtiendo en una verdadera tragedia para las familias con hijos. La falta de acceso a un hogar digno es el primer paso hacia la inseguridad y la pobreza. Los niños, especialmente los más vulnerables, sufrimos los efectos más intensos de esta crisis.
La infancia es un período de gran fragilidad y dependencia, por lo que cualquier cambio en su entorno puede tener consecuencias devastadoras. La pérdida del hogar no solo afecta a la familia, sino también a la comunidad y al tejido social en general. Los niños se ven obligados a vivir en condiciones de precariedad, sin acceso a servicios básicos como la alimentación saludable, el descanso adecuado y las actividades culturales.
El barrio es clave para el bienestar infantil. Es un espacio donde los niños se sienten seguros, pueden jugar, aprender y crecer. Pero cuando una familia pierde su hogar, pierden también estas redes de protección y apoyo que han mantenido su día a día durante años.
Las políticas públicas deben incorporar la mirada de infancia para abordar esta crisis. Los niños y niñas deben ser parte activa en la toma de decisiones sobre sus vidas, y las políticas deben ser diseñadas con su bienestar y desarrollo en mente.
La defensa del derecho a la vivienda es también la defensa de los derechos fundamentales de la infancia. Sin una vivienda digna, no hay infancia plena. La sociedad justa y cohesionada depende de la existencia de niños saludables, seguros y felices.
Es hora de que las políticas públicas tomen medidas concretas para abordar esta crisis. Es hora de que los gobiernos y las instituciones creen espacios donde los niños y niñas puedan expresarse, ser escuchados y ser parte del debate sobre sus vidas. La infancia es un derecho fundamental que debe ser protegido en todas sus formas.
La infancia es un período de gran fragilidad y dependencia, por lo que cualquier cambio en su entorno puede tener consecuencias devastadoras. La pérdida del hogar no solo afecta a la familia, sino también a la comunidad y al tejido social en general. Los niños se ven obligados a vivir en condiciones de precariedad, sin acceso a servicios básicos como la alimentación saludable, el descanso adecuado y las actividades culturales.
El barrio es clave para el bienestar infantil. Es un espacio donde los niños se sienten seguros, pueden jugar, aprender y crecer. Pero cuando una familia pierde su hogar, pierden también estas redes de protección y apoyo que han mantenido su día a día durante años.
Las políticas públicas deben incorporar la mirada de infancia para abordar esta crisis. Los niños y niñas deben ser parte activa en la toma de decisiones sobre sus vidas, y las políticas deben ser diseñadas con su bienestar y desarrollo en mente.
La defensa del derecho a la vivienda es también la defensa de los derechos fundamentales de la infancia. Sin una vivienda digna, no hay infancia plena. La sociedad justa y cohesionada depende de la existencia de niños saludables, seguros y felices.
Es hora de que las políticas públicas tomen medidas concretas para abordar esta crisis. Es hora de que los gobiernos y las instituciones creen espacios donde los niños y niñas puedan expresarse, ser escuchados y ser parte del debate sobre sus vidas. La infancia es un derecho fundamental que debe ser protegido en todas sus formas.