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Una noche brutal y vandálica marcó la sede de Filmin en el barrio tranquilo de Sarrià-Sant Gervasi. Un grupo radical de independentistas, conocido por su militancia ultraradicada, dejó su huella en las oficinas de la plataforma digital. La pintura "Col·laborasionistes amb la repressió Espanyola" es un llamado a la huida, con una ortografía descuidada que sugiere vínculos con los sionistas.
La noche del incidente comenzó cuando algunos grupos radicales de independentistas catalanes comenzaron una campaña de boicot en redes sociales. La plataforma Filmin fue objeto de sus críticas debido a la inclusión en su catálogo del documental "Ícaro: la semana en llamas", que narra las manifestaciones y disturbios de 2019 tras el fallo del Tribunal Supremo al condenar a los líderes independentistas por sedición, malversación y desobediencia.
Este documental, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, muestra la oleada de manifestaciones y protestas en las calles de Barcelona, convirtiéndola en un auténtico campo de batalla. Sin embargo, su visión policial genera furia entre los independentistas más radicales, quienes consideran que se "blanquea" la actuación de los agentes.
El director editorial de Filmin, Jaume Ripoll, ha condenado esta censura y reivindicado la pluralidad de su plataforma. Ripoll señaló que programar una película no equivale a suscribirse con su enfoque, y aseguró que "Filmin no censura películas por su orientación ideológica".
La plataforma digital ha ofrecido más de 11.000 títulos, incluyendo documentales sobre los años del procés, como "L'endemà", "Catalunya-Espanya" y "Ciutat morta". Ripoll reivindicó que el cine debe ayudarnos a mirar de frente lo que nos incomoda con espíritu crítico.
La oleada de bajas públicas celebras en redes sociales, lideradas por ex políticos catalanes como Antonio Baños y Josep Lluís Alay, ha seguido con un ataque físico contra las oficinas de la plataforma de streaming que nació en Barcelona en 2007. Los comentarios en las redes sociales han sido calientes: "basuras de los españoles", "panfleto españolista" o "fascista catalanófobo español".
La sociedad catalana se muestra dividida ante estos ataques y críticas. El sindicato policial JUPOL recomendó el documental, mientras que Macarena Olona, ex portavoz de VOX, lamenta la escalada de violencia en la campaña de cancelación. Alejandro Fernández, presidente del PP en Cataluña, también ha apoyado a Jaume Ripoll en un mensaje de crítica al fanatismo.
La noche del incidente comenzó cuando algunos grupos radicales de independentistas catalanes comenzaron una campaña de boicot en redes sociales. La plataforma Filmin fue objeto de sus críticas debido a la inclusión en su catálogo del documental "Ícaro: la semana en llamas", que narra las manifestaciones y disturbios de 2019 tras el fallo del Tribunal Supremo al condenar a los líderes independentistas por sedición, malversación y desobediencia.
Este documental, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, muestra la oleada de manifestaciones y protestas en las calles de Barcelona, convirtiéndola en un auténtico campo de batalla. Sin embargo, su visión policial genera furia entre los independentistas más radicales, quienes consideran que se "blanquea" la actuación de los agentes.
El director editorial de Filmin, Jaume Ripoll, ha condenado esta censura y reivindicado la pluralidad de su plataforma. Ripoll señaló que programar una película no equivale a suscribirse con su enfoque, y aseguró que "Filmin no censura películas por su orientación ideológica".
La plataforma digital ha ofrecido más de 11.000 títulos, incluyendo documentales sobre los años del procés, como "L'endemà", "Catalunya-Espanya" y "Ciutat morta". Ripoll reivindicó que el cine debe ayudarnos a mirar de frente lo que nos incomoda con espíritu crítico.
La oleada de bajas públicas celebras en redes sociales, lideradas por ex políticos catalanes como Antonio Baños y Josep Lluís Alay, ha seguido con un ataque físico contra las oficinas de la plataforma de streaming que nació en Barcelona en 2007. Los comentarios en las redes sociales han sido calientes: "basuras de los españoles", "panfleto españolista" o "fascista catalanófobo español".
La sociedad catalana se muestra dividida ante estos ataques y críticas. El sindicato policial JUPOL recomendó el documental, mientras que Macarena Olona, ex portavoz de VOX, lamenta la escalada de violencia en la campaña de cancelación. Alejandro Fernández, presidente del PP en Cataluña, también ha apoyado a Jaume Ripoll en un mensaje de crítica al fanatismo.